ZOOLOGÍA POLÍTICA


FILOSOFÍA Y GLOBALIZACIÓN; DE LA ‘TRANSPARENCIA DEL MAL’ A LA VIOLENCIA DE LO GLOBAL Jean Baudrillard

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Adolfo Vásquez Rocca

 

El terrorismo de hoy no es producto de la historia tradicional del anarquismo, del nihilismo, o del fanatismo. Es, en cambio, el compañero contemporáneo de la Globalización. Para identificar sus rasgos principales, es necesario realizar una breve genealogía de la Globalización; particularmente, de su relación con lo singular y lo universal.

 

La analogía entre los términos “global”[2] y “universal” esengañosa. La universalización tiene que ver con los derechos humanos, la libertad, la cultura y la democracia. Contrariamente, la globalización se refiere a la tecnología, el mercado, el turismo y la información. La globalización parece ser irreversible, considerando que es probable que la universalización vaya de salida. Al menos parece estar retirándose como un sistema de valores que se desarrolló en el contexto de la modernidad Occidental y no podía compararse con cualquier otra cultura. Toda cultura que deviene universal pierde su singularidad y muere. Eso fue lo que ocurrió a todas aquellas culturas que destruimos asimilándolas por la vía de la fuerza. Pero esto también es cierto para nuestra propia cultura, a pesar de su pretensión de considerarse universalmente válida. La única diferencia es que las otras culturas murieron debido a su singularidad, lo cual es una muerte bonita. Nosotros estamos muriendo porque estamos perdiendo nuestra propia singularidad y exterminando todos nuestros valores. Y ésta es una muerte más bien fea.

 

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Adolfo Vásquez Rocca

 

Creemos que el fin ideal de cualquier valor es volverse universal. Pero realmente no evaluamos el peligro mortal que representa semejante búsqueda. Lejos de ser un movimiento de elevación, hay en cambio una tendencia en picada hacia el grado cero de todos los valores. En el Iluminismo se veía la universalización como crecimiento ilimitado y progreso prospectivo. Hoy, contrariamente, la universalización existe como un dispositivo predeterminado y se expresa como un escape hacia adelante, que se plantea como meta alcanzar un valor común mínimo. Éste precisamente es, hoy, el destino de los derechos humanos, la democracia y la libertad. Su expansión es, en realidad, su expresión más débil.

La universalización se desvanece debido a la globalización. La globalización de los intercambios pone fin a la universalización de los valores. Esto marca el triunfo del pensamiento único [3] por encima del pensamiento universal. Lo que se globaliza, en primera instancia, es el mercado, la profusión de los intercambios y de toda clase de productos, el flujo perpetuo de dinero. Culturalmente, la globalización da paso a la promiscuidad de signos y valores, a una forma de pornografía fáctica. A decir verdad, la diseminación global de todo y de nada a través de las redes es pornográfica. Ya no hay necesidad alguna de obscenidad sexual. Todo lo que usted tiene es una cópula interactiva global. Y, como resultado de todo esto, ya no hay ninguna diferencia entre lo global y lo universal. Lo universal se ha globalizado, y los derechos humanos circulan exactamente como cualquier otro producto global (petróleo o capital, por ejemplo).

 

 

 

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El paso de lo universal a lo global ha dado lugar a una homogeneización constante, pero también a una fragmentación perpetua. La dislocación, no la localización, ha reemplazado a la centralización. El excentricismo, no la descentralización, ha tomado el lugar que en algún momento ocupó la concentración. Igualmente, la discriminación y la exclusión no son simplemente consecuencias accidentales de la globalización, sino resultados lógicos propios de la globalización. De hecho, la presencia de la globalización nos hace preguntarnos si la universalización ya no ha sido destruida por su propia masa crítica. También nos hace preguntarnos si la universalidad y la modernidad alguna vez existieron fuera de algunos discursos oficiales o de algunos sentimientos morales que gozaban de cierta popularidad. Para nosotros, hoy, el espejo de nuestra universalización moderna se ha roto. Pero esto realmente puede ser una oportunidad. En los fragmentos de este espejo roto, toda clase de singularidades reaparece. Esas singularidades que creíamos en peligro de extinción están sobreviviendo; y las que creíamos que estaban perdidas, se reavivan.

 

Cuando los valores universales pierden su autoridad y legitimidad, las cosas se radicalizan. Cuando las creencias universales se introdujeron como los únicos valores posibles en cuanto mediadiores culturales, era bastante fácil para tales creencias incorporar singularidades como modos de diferenciación en una cultura universal que se jactaba de ser la abanderada de la diferencia. Pero ya no pueden hacerlo, pues la irradiación triunfante de la globalización ha erradicado todas las formas de diferenciación y todos los valores universales que defendían la diferencia. Así, la globalización ha dado lugar a una cultura absolutamente indiferente. Desde el momento en que lo universal desapareció, una tecno-estructura global omnipotente ha quedado sola para ejercer su dominio. Pero esta tecno-estructura tiene ahora que afrontar las nuevas singularidades que, sin la presencia de la universalización para acunarlas, están listas para extenderse libre y salvajemente.

 

 

 

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La historia dio a la universalización su oportunidad. Hoy, sin embargo, enfrentada al orden global, por un lado, y con singularidades insurgentes flotantes, por el otro, los conceptos de libertad, democracia y derechos humanos parecen atroces. Son los fantasmas del pasado de la universalización. La universalización solía promover una cultura caracterizada por los conceptos de transcendencia, subjetividad, conceptualización, realidad y representación. Contrariamente, hoy la cultura global virtual ha reemplazado los conceptos universales por las pantallas, las redes, la inmanencia, los números y un espacio-tiempo continuo y sin profundidad.[4] En lo universal, había todavía espacio para una referencia natural al mundo, al cuerpo o al pasado. Había una suerte de tensión dialéctica o movimiento crítico que halló su materialidad en la violencia histórica y revolucionaria. Pero la expulsión de esta negatividad crítica abrió las puertas a otra forma de violencia: la violencia de lo global. Esta nueva violencia se caracteriza por la supremacía de la eficacia técnica y la positividad, por la organización total, la circulación integral y la equivalencia de todos los intercambios. Adicionalmente, la violencia de lo global pone fin al rol social del intelectual (una idea muy afín al Iluminismo y a la universalización), pero también al papel del activista cuyo destino solía estar atado a las ideas de oposición crítica y violencia histórica.

 

¿Es fatal la globalización? Algunas veces, en el pasado, las culturas distintas a la nuestra fueron capaces de escapar a la fatalidad del intercambio indiferente. Hoy, sin embargo, ¿dónde está el punto crítico entre lo universal y lo global? ¿Hemos alcanzado el punto de no retorno? ¿Qué vértigo empuja al mundo a borrar la Idea? ¿Y qué es el vértigo sino eso que, al mismo tiempo, parece forzar a las personas a querer actualizar incondicionalmente la Idea?

 

Lo universal era una Idea. Pero cuando se actualizó en lo global, desapareció como una Idea, cometió suicidio y desapareció como un fin en sí mismo. Puesto que la humanidad es ahora su propia inmanencia, después de haber tomado el lugar dejado por un Dios muerto, el ser humano se ha vuelto la única modalidad de referencia y es el soberano. Pero esta humanidad ya no tiene finalidad alguna. Libre de sus enemigos anteriores, la humanidad ahora tiene que crear a los enemigos desde dentro, lo cual, de hecho, produce una amplia variedad de metástasis inhumanas.

 

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Adolfo Vásquez Rocca

 

 

 

 

De allí, precisamente, proviene la violencia de lo global. Es el producto de un sistema que rastrea cualquier forma de negatividad y de singularidad, incluyendo la muerte: última forma de la singularidad. Es la violencia de una sociedad donde el conflicto está prohibido, dónde la muerte no está permitida. Es una violencia que, en un sentido, pone fin a la violencia misma, y se esfuerza por establecer un mundo donde todo lo que se relacione con lo natural debe desaparecer (sea que se encuentre en el cuerpo, el sexo, el nacimiento o la muerte). Mejor que llamarla violencia global, deberíamos llamarla virulencia global. Esta forma de violencia es en verdad viral. Se mueve por contagio, procede por reacción en cadena, y poco a poco destruye nuestros sistemas inmunológicos y nuestras capacidades de resistencia.

 

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Liliana Vásquez Rocca

 

 

Pero el juego todavía no ha terminado. La globalización no ha ganado completamente. Contra semejante poder de disolución y de homogeneización, las fuerzas heterogéneas — no las fuerzas simplemente diferentes, sino las claramente antagónicas- están surgiendo por todas partes. Detrás de las fuertes reacciones contra la globalización, que van en aumento, y las formas sociales y políticas de resistencia a lo global, encontramos más que simples expresiones nostálgicas de la negación. Encontramos un revisionismo aplastante vis-à-vis entre la modernidad y el progreso, un rechazo no sólo a la tecno-estructura global, sino también al sistema mental de la globalización, que asume un principio de equivalencia entre todas las culturas. Este tipo de reacción puede asumir ciertos aspectos violentos, anormales e irracionales desde la perspectiva de nuestros modos de pensamiento ilustrados y tradicionales. Esta reacción puede asumir formas colectivas tanto étnicas como religiosas y lingüísticas. Pero también puede tomar la forma de arranques emocionales individuales o, incluso, de neurosis. En todo caso, sería un error recriminar esas reacciones considerándolas como absolutamente populistas, arcaicas o, incluso, terroristas. Hoy en día, todo lo que tiene cualidad de evento está comprometido contra la universalidad abstracta de lo global,[5] y esto también incluye la propia oposición del Islam a los valores Occidentales (debido a que el Islam es la más poderosa respuesta a esos valores que es considerado, hoy, el enemigo número uno de Occidente).

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Adolfo Vásquez Rocca

 

 

¿Quién puede derrotar el sistema global? Ciertamente no el movimiento de la anti-globalización cuyo único objetivo es disminuir lentamente la desregulación global. El impacto político de este movimiento puede ser muy importante. Pero su impacto simbólico carece de valor. Esta oposición del movimiento no es más que una materia interior que el sistema dominante puede controlar fácilmente. Las alternativas positivas no pueden derrotar el sistema dominante; pero las singularidades que no son ni positivas ni negativas, sí pueden. Las singularidades no son alternativas. Representan un orden simbólico diferente. No soportan juicios de valor o realidades políticas. Pueden ser lo mejor o lo peor. No pueden “regularizarse” por medio de una acción histórica colectiva.[6] Derrotan cualquiera pensamiento único dominante. Incluso, no se presentan a sí mismas como el único contra-pensamiento. Simplemente, crean su propio juego e imponen sus propias reglas. No todas las singularidades son violentas. Algunas singularidades lingüísticas, artísticas, corpóreas o culturales son bastante sutiles. Pero otras, como el terrorismo, pueden ser violentas. La singularidad del terrorismo, venga con su propia extinción las singularidades de aquellas culturas que pagaron el precio de la imposición de un poder global único.

 

 

Realmente, no estamos hablando aquí de un “choque de civilizaciones”, sino, en cambio, de casi una confrontación antropológica entre la cultura universal indiferenciada y todo lo demás que, en cualquier dominio, retiene una calidad de alteridad irreducible. Desde la perspectiva del poder global (en cuanto fundamentalista en sus creencias como cualquier ortodoxia religiosa), cualquier forma de diferencia y singularidad es herejía. Las fuerzas singulares sólo tienen la opción de unirse al sistema global (por voluntad o por fuerza) o perecer. La misión de Occidente (o más bien del Occidente pasado, puesto que perdió sus propios valores hace mucho tiempo atrás) es usar todos los medios disponibles para subyugar a todas las culturas bajo el principio brutal de equivalencia cultural. Una vez que una cultura ha perdido sus valores, sólo puede buscar venganza atacando los valores de los otros. Más allá de sus objetivos políticos o económicos, las guerras como la de Afganistán [7] apuntan a normalizar el salvajismo y a alinear todos los territorios. La meta es librarse de cualquier zona reactiva, y colonizar y domesticar tanto geográfica como mentalmente cualquier territorio salvaje y de resistencia.

 

 

 

 

 

El establecimiento de un sistema global es el resultado de unos celos intensos. Son los celos de una cultura indiferente y de baja definición, hacia las culturas con una definición más alta; son los celos de un sistema desencantado y desintensificado hacia los ambientes culturales de alta intensidad; y, finalmente, son los celos de una sociedad des-sacralizada hacia las formas sacrificiales. Según este sistema dominante, cualquier forma reaccionaria es virtualmente terrorista. (Según esta lógica, podríamos decir, incluso, que las catástrofes naturales también son formas de terrorismo. Accidentes tecnológicos de marca mayor, como Chernobyl, son al mismo tiempo un acto terrorista y un desastre natural. La fuga de gas tóxico en Bhopal, India, otro accidente tecnológico, también podría ser un acto terrorista. Cualquier caída de avión también puede ser asumida por cualquier grupo terrorista. La característica dominante de los eventos irracionales es que pueden imputarse a cualquiera o se les puede asignar cualquier motivación; hasta cierto punto, cualquier cosa que podamos considerar como criminal, incluso un frente frío o un terremoto. Esto no es nuevo. En el terremoto de Tokio en 1923, miles de coreanos fueron asesinados porque se pensó que eran responsables del desastre. En un sistema intensamente integrado como el nuestro, todo puede tener un efecto similar de desestabilización. Todo conduce hacia el fracaso de un sistema que alega ser infalible. Desde nuestro punto de vista, atrapados como estamos dentro de los imperativos racionales y programáticos de este sistema, podemos incluso pensar que la peor catástrofe es, realmente, la infalibilidad del sistema mismo). Tomemos por caso a Afganistán. El hecho de que, sólo dentro de este país, todas los formas reconocidas de libertades y expresiones “democráticas” — desde la música y latelevisión hasta la habilidad de ver la cara de una mujer — estaban prohibidas, y la posibilidad de que ese país pudiera tomar un camino totalmente opuesto a lo que nosotros llamamos civilización (no importa qué principios religiosos invocara), era inaceptable para el “mundolibre”. La dimensión universal de la modernidad no puede negarse. Desde la perspectiva de Occidente, de su modelo consensual y de su manera única de pensar, es un crimen no percibir la modernidad como la fuente obvia del Bien, como el ideal natural de humanidad. También es un crimen cuando la universalidad de nuestros valores y de nuestras prácticas se encuentra bajo sospecha por algunos individuos que, cuando revelan sus dudas, son inmediatamente calificados de fanáticos.

 

 

 

 

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ROSI LÓPEZ ARTE

Sólo un análisis que enfatice en la lógica de la obligación simbólica puede dar cuenta de esta confrontación entre lo global y lo singular. Para entender el odio del resto del mundo contra Occidente, deben invertirse las perspectivas. El odio de los pueblos no-occidentales no está basado en el hecho que Occidente les robó todo y nunca dio nada de vuelta. Más bien, se basa en el hecho que ellos recibieron todo, pero nunca les fue permitido devolver algo. Este odio no fue causado por expropiación o explotación, sino más bien por humillación. Y éste precisamente es el tipo de odio que explica los ataques terroristas del 11 de septiembre. Fueron actos de humillación que respondían a otros actos de humillación.

 

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ROSI LÓPEZ ARTE

Lo peor que puede ocurrirle al poder global no es que sea atacado o destruido, sino sufrir una humillación. El poder global fue humillado el 11 de septiembre porque los terroristas infligieron algo que el sistema global no puede devolver. Las represalias militares sólo fueron medios de contestación física. Pero, el 11 de septiembre, el poder global fue derrotado simbólicamente. La guerra es una respuesta a una agresión, pero no a un desafío simbólico. Un desafío simbólico se acepta y se rechaza cuando el otro se humilla a cambio (pero esto no puede funcionar cuando el otro es aplastado por las bombas o encerrado tras las rejas en Guantánamo). La regla fundamental de la obligación simbólica estipula que la base de cualquier forma de dominación es la ausencia total de cualquier contrapartida, de cualquier retorno.[8] El don unilateral es un acto de poder. Y el Imperio del Bien, la violencia del Bien, es precisamente ser capaz de dar sin que haya posibilidad alguna de dar algo a cambio. Esto es lo que quiere decir estar en el lugar de Dios. O estar en la posición del Amo que permite al esclavo vivir a cambio de su trabajo (pero el trabajo no es una contrapartida simbólica, y la única respuesta del esclavo es, en un futuro, rebelarse o morir). Dios solía permitir cierto espacio para el sacrificio. En el orden tradicional, siempre era posible devolver algo a Dios, o a la naturaleza, o a cualquier entidad superior por medio del sacrificio. Eso aseguraba un equilibrio simbólico entre los seres y las cosas. Pero hoy ya no tenemos a nadie a quien devolverle nada, no hay a quien podamos pagar la deuda simbólica. Esta es la maldición de nuestra cultura. No es que el don sea imposible, sino que la contrapartida sí lo es. Todas las formas sacrificiales han sido neutralizadas y removidas (lo que queda en cambio es una parodia del sacrificio, que es visible en todas las instancias contemporáneas de victimización).

 

 

 

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ROSI LÓPEZ ARTE

 

Así, estamos en la situación irremediable de tener que recibir, siempre recibir, ya no de Dios o de la naturaleza, sino por medio de un mecanismo tecnológico de intercambio generalizado y de gratificación común. Todo, virtualmente, se nos da, y, guste o no, nos hemos ganado un derecho a todo. Somos similares al esclavo cuya vida ha sido liberada, pero, no obstante, está limitado por una deuda imposible de pagar. Esta situación puede durar un buen tiempo, pues es la base misma del intercambio en este orden económico. Más aún, siempre llega un momento en el cual la regla fundamental se pule y un retorno negativo responde inevitablemente a la transferencia positiva; un tiempo en el cual tiene lugar una reacción violenta contra esa vida cautiva, esa existencia protegida, esa saturación de ser. Esta reversión puede tomar la forma de un acto de violencia abierto (como el terrorismo), pero también de una rendición impotente (lo cual es más característico de nuestra modernidad), de un odio a sí mismo, y de remordimiento; dicho de otra manera, de todas esas pasiones negativas que son formas degradadas de la contrapartida imposible.

 

Lo que odiamos en nosotros mismos — el oscuro objeto de nuestro resentimiento — es nuestro exceso de realidad, poder y comodidad, nuestra disponibilidad universal, nuestro logro definido, el tipo de destino que El Gran Inquisidor de Dostoievski tenía en reserva para las masas domesticadas. Y esta es exactamente la parte de nuestra cultura que los terroristas encuentran repulsiva (lo cual también explica el apoyo que reciben y la fascinación que son capaces de ejercer). El apoyo al terrorismo no sólo se basa en la desesperación de aquellos que han sido humillados y ofendidos. También se basa en la desesperación invisible de aquellos que han sido privilegiados por la globalización, sobre nuestra propia sumisión ante una tecnología omnipotente, ante una realidad virtual aplastante, ante un imperio de redes y programas que probablemente están en proceso de redibujar los contornos regresivos de toda la raza humana, de una humanidad que se ha vuelto “global”. (Después de todo, ¿no es la supremacía de la especie humana por sobre el resto de la vida en la tierra la imagen en espejo de la dominación de Occidente por sobre el resto del mundo?). Esta desesperación invisible, nuestra desesperación invisible, está desesperanzada en la medida en que es el resultado de la realización de todos nuestros deseos.

 

 

 

Así, pues, si el terrorismo se deriva de este exceso de realidad y de este intercambio imposible de realidad, si es el producto de una profusión sin contrapartida o retorno posibles, y si emerge de una resolución forzada de los conflictos, la ilusión de liberarse de él como si fuera un mal objetivo, está completa.[9] Pues, en su absurdidad y sin-sentido, el terrorismo es el juicio y la condena de nuestra propia sociedad.

Traducción de Carlos Silva – Central University of Venezuela.

 

Notas

 

[1] Inicialmente publicado como “La Violence du Mondial,” en Jean Baudrillard, Power Inferno (París: Galilea, 2002), pp. 63-83.

[2] “Mondial” es el término francés para “global” en el texto original.

[3] “Pensée unique” en francés.

[4] “Espace-temps sans dimension ” en francés.

[5] “Contre cette universalité abstraite ” en francés.

[6] “On ne peut pas les fédérer dans une action historique d’ensemble” en francés.

[7] Baudrillard se refiere aquí a la guerra americana contra Afganistán en el otoño de 2001 como consecuencia de los ataques del 11 de septiembre.

[8] “L’absence de contrepartie ” en francés.

[9] Énfasis en el texto original.

 

* Jean Baudrillard – internationally acclaimed theorist whose writings trace the rise and fall of symbollic exchange in the contemporary century. In addition to a wide range of highly influential books from Seduction to Symbollic Exchange and Death, Baudrillard’s most recent publications include: The Vital Illusion, The Spirit of Terrorism and The Singular Objects of Architecture. He is a member of the editorial board of CTheory.

 

 

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Adolfo Vásquez Rocca

 

Ver:

 

Adolfo Vásquez Rocca; Artículo “Peter Sloterdijk: Temblores de aire, atmoterrorismo y crepúsculo de la inmunidad” En NÓMADAS, Revista Crítica de Ciencias Sociales y Jurídicas ISSN 1578-6730 – Universidad Complutense de Madrid, | Nº 17 | Enero-Junio 2008 -1º | En Prensa
http://www.ucm.es/info/nomadas/17/avrocca_sloterdijk3.pdf

 

Artículo “Peter Sloterdijk; Espumas, mundo poliesférico y ciencia ampliada de invernaderos” En KONVERGENCIAS, Revista de Filosofía y Culturas en Diálogo, Nº 16 – 2007, Capital Federal, Argentina, pp. 217-228

 

Artículo “Sloterdijk; Temblores de aire, atmoterrorismo y crepúsculo de la inmunidad” En A PARTE REI, Nº 53, Sociedad de Estudios Filosóficos, MADRID, 2007.
http://serbal.pntic.mec.es/~cmunoz11/vasquez53.pdf

 

FILOSOFÍA Y GLOBALIZACIÓN SLOTERDIJK; DE LA ONTOLOGÍA DE LAS DISTANCIAS AL SURGIMIENTO DEL ‘PROVINCIANISMO GLOBAL’ Por Liliana Vásquez Rocca

Ver:

LA SOCIEDAD DEL ESPECTÁCULO Y EL ODIO A LOS INTELECTUALES por Adolfo Vásquez Rocca

MODERNIDAD LÍQUIDA Y FRAGILIDAD HUMANA; DE ZYGMUNT BAUMAN A SLOTERDIJK

 

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SLOTERDIJK; ESFERAS III, ESPUMAS GLOBALIZACIÓN Y ESTORNUDOS METAFÍSICOS Por Adolfo Vásquez Rocca

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Adolfo Vásquez Rocca

 

Las pestes no perdonan y atacan con el mismo entusiasmo a los seres humanos y a los sistemas filosóficos. Las ideas se le vuelven efervescentes a Peter Sloterdijk, que inventa sobre la marcha, entre estornudos metafísicos, cosmovisiones intraducibles. Según el autor de la trilogía «Esferas» (Siruela), “los fenómenos sociales se tienen que considerar siempre desde un punto de vista epidemiológico y, a la inversa, también la memoria es muy oportunista y sólo recuerda aquellas catástrofes que a uno le son útiles”. En el análisis de la fenomenología de la obsesión cabe decir que el ser humano moderno es una víctima propicia de obsesiones oportunistas, que en el lenguaje de la prensa se clasifican de información. Lo que se llama información, es en realidad una microobsesión que tiene carácter de epidemia colectiva.

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Esferas Peter Sloterdijk por Adolfo Vásquez Rocca

 

-Esta obra se divide en tres partes,«Burbujas», «Globos» y «Espumas», un universo filosófico de un hermetismo lírico. ¿Cómo lo ha estructurado desde el punto de vista del pensamiento?

 

– El primer tomo lleva el título de «Burbujas». Pero la información más importante procede del término que se ha añadido, la microesferología. Aquí se hace referencia a una teoría de lo animado, lo que tiene alma. y del espacio psíquico interpersonal.

 

-En el segundo tomo, «Globos», ¿hacia qué alturas espaciales orienta su vuelo?

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Sloterdijk Esferas por Adolfo Vásquez Rocca

 

-La información se centra en torno al tema de la macroesferología. Planteo una historia de dos mil años que se extiende desde Platón y Aristóteles hasta Leibniz y que abarca toda la estructura del cosmos y la estructura interna de Dios, esa inmensa esfera convertida en un gran globo. No hay que olvidar que nos encontramos frente a tres globalizaciones. La primera es la globalización morfológica que muestra que el cosmos tiene forma de globo. Esa información central es la cosmología. Lo más importante es que Dios tiene forma redonda. La segunda globalización es la terrestre y en ella España ocupa un lugar, como protagonista de “la conquista del mundo” a través de la colonización. La tercera es la globalización náutica que durante un periodo de 400 años fue decisiva, con un foco en España y otro en el Reino Unido. Tan sólo al final de este periodo de la historia, se produce lo que consideramos la mundialización o globalización electrónica.

Estética Arte Posmoderno por Adolfo Vásquez Rocca

 

 

-En este universo globalizador recorrido por las autopistas de la información, ¿cuáles han sido las grandes conquistas o las grandes pérdidas de la historia de los seres humanos?

 

-Estas primeras globalizaciones planetarias convirtieron el universo en un mundo grande, con un amplio espacio para la lectura. La globalización electrónica nos lleva al punto opuesto, donde nos envuelve el peligro de la banalidad. Hace 500 años, la información parecía expandirse, ahora sucede lo contrario. La globalización electrónica inicia un siglo de ausencia de distancias y ausencia de respeto. Es lo que se deduce al analizar como tratan los estadounidenses al resto del mundo.

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Sloterdijk Esferas por Adolfo Vásquez Rocca

 

Dr. Adolfo Vásquez Rocca

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REVISTA OBSERVACIONES FILOSOFICAS

Revista de Filosofía Contemporánea, con secciones dedicadas a la Antropología, Estética, Epistemología, Ética, Psicología y Literatura. Indexada en Base de Datos de la Universidad Complutense de Madrid; DOAJ – Directory of Open Access Journals – Lund University; INTUTE Arts and Humanities UK universities. Catalogada en UNIVERSIA.net Directorio de la Conferencia de Rectores de Universidades Españolas y el Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC); DIALNET Directorio de publicaciones científicas hispanoamericanas; LATINDEX Sistema de Publicaciones Científicas Seriadas de América Latina, España y Portugal. En BIBLIOTECA VIRTUAL MIGUEL DE CERVANTES; Les Signets de la BIBLIOTHÈQUE NATIONALE DE FRANCE: Philosophie, Revues y Centre d’Études en Rhétorique, Philosophie et Historie des Idées, Paris. Asociada al Postgrado en Filosofía – Pontificia Universidad Católica de Valparaíso y al Grupo THEORIA Proyecto europeo de Investigaciones de Postgrado.

 

 

 

ISSN 0718-3712

Director: Adolfo Vásquez Rocca | Revista Observaciones Filosóficas © 2005 – 2007

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Adolfo Vásquez Rocca

 

 

Adolfo Vásquez Rocca

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Artículo “Peter Sloterdijk; Espumas, mundo poliesférico y ciencia ampliada de invernaderos” En KONVERGENCIAS, Revista de Filosofía y Culturas en Diálogo, Nº 16 – 2007, Capital Federal, Argentina, pp. 217-228

Artículo “Peter Sloterdijk: Temblores de aire, atmoterrorismo y crepúsculo de la inmunidad” En NÓMADAS, Revista Crítica de Ciencias Sociales y Jurídicas ISSN 1578-6730 – Universidad Complutense de Madrid, | Nº 17 | Enero-Junio 2008 -1º | En Prensa
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Artículo “Sloterdijk ‘Normas para el Parque humano’; De la carta sobre el humanismo a las antropotecnias y el discurso del pos-thumanismo“, En
Revista Observaciones Filosóficas – Nº 5 / 2007 | ISSN 0718-3712
http://www.observacionesfilosoficas.net/petersloterdijkdelasnormas.html


Artículo, Peter Sloterdijk: Esferas, flujos, sistemas metafísicos de inmunidad y complejidad extrahumana” En NÓMADAS Revista Crítica de Ciencias Sociales y Jurídicas. UNIVERSIDAD COMPLUTENSE DE MADRID, | Nº 17 | Enero-Junio 2008 | En Prensa
http://www.ucm.es/info/nomadas/17/avrocca_sloterdijk.pdf

Artículo “Peter Sloterdijk: Espacio tanatológico, duelo esférico y disposición melancólica” En NÓMADAS, Revista Crítica de Ciencias Sociales y Jurídicas ISSN 1578-6730 – Universidad Complutense de Madrid, | Nº 17 | Enero-Junio 2008 -1º | En Prensa http://www.ucm.es/info/nomadas/17/avrocca_sloterdijk2.pdf

Artículo “Sloterdijk; Temblores de aire, atmoterrorismo y crepúsculo de la inmunidad” En A PARTE REI, Nº 53, Sociedad de Estudios Filosóficos, MADRID, 2007.
http://serbal.pntic.mec.es/~cmunoz11/vasquez53.pdf

Artículo “Peter Sloterdijk; Espumas, mundo poliesférico y ciencia ampliada de invernaderos” En KONVERGENCIAS, Revista de Filosofía y Culturas en Diálogo, Nº 16 – 2007, Capital Federal, Argentina, pp. 217-228

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PETER SLOTERDIJK Libro de Adolfo Vasquez Rocca | Institución Alfons el Magnànim (IAM) Valencia 2008

 

Libro ‘PETER SLOTERDIJK’ | Institución Alfons el Magnànim (IAM) Valencia 2008 | Autor: Adolfo Vasquez Rocca
Institució Alfons el Magnànim (IAM)
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REVISTAS DE FILOSOFÍA: REVISTAS DE FILOSOFÍA

REVISTAS DE FILOSOFÍA. Revista de Filosofía contemporánea, Publicaciones Científicas Indexadas en Directorios Internacionales

PETER SLOTERDIJK ‘EL PALACIO DE CRISTAL’; Introducción Dr. Adolfo Vásquez Rocca

SLOTERDIJK; DE LA ONTOLOGÍA DE LAS DISTANCIAS AL SURGIMIENTO DEL ‘PROVINCIANISMO GLOBAL’ Liliana Vásquez Rocca

MODERNIDAD LÍQUIDA Y FRAGILIDAD HUMANA; DE ZYGMUNT BAUMAN A SLOTERDIJK

PETER SLOTERDIJK; MIEMBRO DE LA ACADEMIA DE LAS ARTES DE BERLÍN Y DE ‘DAS PHILOSOPHISCHE QUARTETT’ .

SLOTERDIJK Y NIETZSCHE; POSTHUMANISMO, ANTROPOTÉCNICAS Y COMPLEJIDAD EXTRAHUMANA Por Adolfo Vásquez Rocca

PETER SLOTERDIJK Libro de Adolfo Vasquez Rocca | Institución Alfons el Magnànim (IAM) Valencia 2008

 

Adolfo Vasquez Rocca

Adolfo Vásquez Rocca

 

Peter Sloterdijk ©

 

*Adolfo Vásquez Rocca
Doctor en Filosofía
por la Pontificia Universidad Católica
de Valparaíso,
Postgrado en la Universidad
Complutense de Madrid,
Profesor Universidad Andrés Bello.

E-mail: adolfovrocca@gmail.com

 

 

NOBEL DE MEDICINA 2007; MANIPULACIÓN GENÉTICA DE ANIMALES.

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Adolfo Vásquez Rocca

Redacción de Zoología Política

 

Vásquez Rocca & Sai

 

Lo lograron creando roedores con códigos genéticos alterados a través de la manipulación de células embrionarias.

 

El Premio Nobel de Medicina fue concedido este año a dos estadounidenses y un británico, que desarrollaron una tecnología conocida como modificación genética a partir del uso de células madre, anunció el instituto sueco que otorga los galardones.

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La técnica —conocida como gene targeting— desarrollada por Mario Capecchi, Oliver Smithies y Martin Evans, ha ayudado a los científicos a crear modelos de patologías humanas —como la diabetes o algunas formas de cáncer— en el material genético de los ratones.

 

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Lo lograron creando roedores con códigos genéticos alterados mediante la manipulación de células embrionarias, en los que se “prenden” o “apagan” determinados genes que comparten con los humanos.

 

El comunicado del instituto Karolinka explica que los descubrimientos de Capecchi, Smithies y Evans han permeado todos los campos de la biomedicina, y que su impacto en el conocimiento de la mecánica genética será clave durante muchos años más.

 

Capecchi, de origen italiano, y Smithies, de origen británico, recibirán la distinción en calidad de estadounidenses, puesto que son ciudadanos de Estados Unidos y además catedráticos de las universidades de Utah y North Carolina; Evans, británico, es director de la facultad de Biociencia en la Universidad de Cardiff.

 

El premio Nobel de Medicina y Fisiología, dotado de un millón 500 mil, será entregado en Estocolmo el 10 de diciembre, la fecha del fallecimiento del filántropo Alfred Nobel.

 

Noqueando” genes

 

Los ganadores se repartirán el premio, que se entregará en Estocolmo en diciembre.

 

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Adolfo Vásquez Rocca

Gracias a los aportes de Capecchi, Smithies y Evans en sus estudios con ratones, se han construido cerca de 500 “modelos” de patologías humanas: entre ellas afecciones cardiovasculares, enfermedades neurodegenerativas, diabetes y cáncer.

 

Su técnica, conocida como el knock out de genes, arrojó luz además al proceso de envejecimiento y al desarrollo del embrión en el útero de la madre. De hecho, puede ser utilizada en casi todos los aspectos de la vida de los mamíferos.

 

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Permite a los científicos “silenciar” genes específicos que integran el ADN de un individuo, que son los responsables de determinadas características como el color de los ojos o una enfermedad.

 

Monitoreando el cambio se conocen más datos sobre esa característica o enfermedad.

 

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Desde que en 1989 Capecchi, Smithies y Evans combinaron sus esfuerzos y publicaron el resultado exitoso del silenciamiento de un gen —el que produce una extraña enfermedad hereditaria en los humanos, el Síndrome de Lesch-Nyhan— se han logrado “silenciar” más de 10 mil genes distintos de ratón, cerca de la mitad de los que existen.

 

La multiplicidad de estudios que desarrolla hoy por hoy la comunidad científica internacional en este campo permite predecir que falta poco para que se identifique y “silencie” al resto.

 

Células madre

 

Los hallazgos de Capecchi, Smithies y Evans permearon todos los campos de la biomedicina.

 

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Con esa técnica es posible provocar casi cualquier cambio en el ADN de los ratones, lo que permite a los científicos establecer el papel que determinados genes desempeñan en el organismo.

 

Capecchi, Smithies y Evans utilizaron este proceso para proseguir sus estudios en campos distintos.

 

El primero, se dedicó a profundizar en el desarrollo de los órganos; el segundo, se ocupó en desentrañar el papel de los genes en la fibrosis cística; y el tercero creó en roedores modelos de patologías humanas comunes, como la hipertensión o la arteriosclerosis.

 

Para llegar a la técnica que les valió el pasaje a Estocolmo, el trío se valió de la manipulación de células madre. Halladas en los embriones —de los ratones, en este caso—, este tipo de células son capaces de generar todos los tejidos del organismo.

 

Fuente: BBC

 

Sinapsis: ciencia y filosofía en el siglo XXI

 

Debate:

 

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– La cultura no puede cambiar los genes de una persona, solo una mutacion hara al hijo diferente de los padres, (si la epigenia dice lo que dice lamark, no creo en ella).

 

Usted confunde genes con ADN (al igual que confunde ciencia con determinismo causalístico). La epigenética nos ofrece la posibilidad de reprogramar los genes sin necesidad de modificar el ADN. Es un hecho constatado, y no una creencia.

 

Le guste o no, las modificaciones epigenéticas ocurren con gran frecuencia y pueden ser heredadas a través de la línea germinal dando lugar a cambios morfológicos heredables. En cierto modo, la epigenética es como una explicación molecular de los caracteres adquiridos lamarckistas.

 

Pero es que además no es necesario recurrir a la epigenética para desmontar la frase de arriba. Que la cultura humana puede cambiar los genes de una persona, incluso modificar el ADN, lo demuestra la ingeniería genética.

 

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Adolfo Vásquez Rocca

 

 

– no obstante se puede leer a theodosius dobzhansky, diversidad genetica e igualdad humana) o sino usa el sentido comun, (observa la sociedad y al ser humano) que existe correlacion entre la inteligencia de padres a hijos igual que existe correlacion entre la estatura de padres a hijos.

 

 

Pero la correlación entre hermanos en inteligencia es bastante baja: en torno a 0’50. Y todavía más en otros rasgos de la personalidad. Lo que indica un amplio espectro de influencias extragenéticas. (Dobzhansky lo reconoce). La epigenética, en la que Ud. no cree no sé por qué, es una de las explicaciones posibles de la influencia del ambiente en estas diferencias.

Por otro lado la herencia epigenética no es un asunto de creer o no creer. Es algo que está en estudio desde la segunda mitad del XX y que tiene implicaciones importantes y mucho por descubrir. Pero por el momento nada que desmonte la teoría darwinista como afirman los de siempre.

 

– Bueno, ya nos conocemos muy bien los movimientos advenedizos del neodarwinista, al incorporar como plenamente propios aspectos que en realidad son totalmente antineodarwinistas, y que están relacionados claramente con el lamarckismo o el saltacionismo.

 

Ya he dicho con anterioridad que Margulis ha probado con la simbiogénesis que la herencia bacteriana es lamarckista. Y podemos considerar que el homo sapiens no es más que una bacteria evolucionada.

 

La selección natural es un hecho incuestionable (en realidad es una tautología, una verdad de perogrullo, puesto que la supervivencia del más apto significa que sobreviven los que sobreviven), pero ya se pueden ir haciendo a la idea de que su peso en la teoría de la evolución será miniminizado hasta el punto que, más pronto que tarde, habrá que hablar del derrumbe del neodarwinismo sintético.

 

  • Consideramos normal la manipulación memética (cultural) para que nuestros hijos puedan ser más inteligentes, pero sin embargo aún se considera inaceptable la manipulación genética para el mismo fin. ¿Por qué está diferenciación entre genes y memes? ¿Por que a Lacacónica le parece bien “fabricar niños a la carta” con los memes, pero inaceptable que se haga con los genes? Pues por una cuestión meramente teleológica. Es teleológico pensar que los genes tienen que seguir siendo dominio de la Diosa fortuna. Es teleológico venerar los genes como si fuesen el alma que no se puede tocar. Una actitud teleológica que es más que respetable, pero que es incoherente con el supuesto ateísmo de Lacacónica

– De todas formas hay que distinguir. La hipótesis de la “evolución a saltos”, cierta o falsa, es mantenida por biólogos que se consideran darwinistas. Y no altera el nucleo del darwinismo, incluso del neodarwinismo.

 

Mutaciones, duplicaciones del genoma (a veces múltiples), etc, no se contradicen con la selección natural darwinista.

Tampoco la herencia de los caracteres adquiridos de Lamarck, que fue asumida por Darwin a falta de un mejor conocimiento genético… El mecanismo de variación del genoma es muchas veces lo de menos, la ciega selección darviniana actuará igual sobre los fenotipos (y sus genotipos correspondientes) que se vaya encontrando.

 

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Adolfo Vásquez Rocca

 

 

Debate abierto: Falta considerar la Teoría de Kimura:

 

Motoo Kimura y la Teoría neutralista

 

Motoo Kimura es el autor principal de la teoría neutralista de la evolución molecular: en su opinión, la mayoría de los genes mutantes son selectivamente neutros, es decir, no tienen selectivamente ni más ni menos ventajas que los genes a los que sustituyen; en el nivel molecular, la mayoría de los cambios evolutivos se debe a la deriva genética de genes mutantes selectivamente equivalentes.

 

Kimura investigó la probabilidad de que aparezca un mutante con cierta ventaja selectiva en una población finita. En otras palabras: ¿cuál es la probabilidad de que ese gen se propague por toda la población? Kimura halló tres resultados:

 

1. Para una proteína determinada, la tasa de sustitución de un aminoácido por otro es aproximadamente igual en muchas líneas filogenéticas distintas.

2. Estas sustituciones parecen ocurrir al azar.

3. La tasa total de cambio en el ADN es muy alta, del orden de una sustitución de una base nucleotídica por cada dos años en una línea evolutiva de mamíferos.

 

En cuanto a la variabilidad dentro de la especie, se vio que la mayor parte de las proteínas eran polimórficas, es decir, que existían en diferentes formas, y en muchos casos sin efectos fenotípicos visibles y sin ninguna correlación con el medio ambiente.

 

A partir de estos resultados, Kimura dedujo dos conclusiones:

 

1. La mayoría de las sustituciones de nucleótidos debían ser el resultado de la fijación al azar de mutantes neutros, o casi neutros, más que el resultado de una selección darwiniana.

2. Muchos de los polimorfismos proteínicos debían ser selectivamente neutros o casi neutros y su persistencia en la población se debería al equilibrio existente entre la aportación de polimorfismo por mutación y su eliminación al azar.

 

Adolfo Vásquez Rocca PH. D.

BIOÉTICA Y ANTROPOLOGÍA MÉDICA; FILOSOFÍA DE LA MEDICINA Y LÍMITES DEL ESFUERZO TERAPÉUTICO

 

PATRIA Y GLOBALIZACION Peter Sloterdijk (Notas sobre un recipiente hecho pedazos)

Peter Sloterdijk

La palabra Heimat (patria) forma parte de un núcleo lingüístico cargado atmosféricamente que constituye algo intraducible, propio de la territorialidad de la lengua alemana. Aun así, aquello que denomina no debería verse como una vía específicamente alemana hacia el ser-en-el-mundo. Todas las lenguas de las culturas altamente desarrolladas son capaces de expresar el concepto de “patria” con sus propios medios, aun cuando el color sonoro de esas expresiones varíe de país en país y de lengua en lengua.

 

 

 

La razón de esa capacidad común podemos encontrarla en experiencias análogas del desarrollo cultural. Así, con conceptos como “tierra”, “pueblo” y “madre patria”, los pueblos que tras la revolución neolítica comenzaron a cultivar la tierra caracterizaban el lado positivo de su sedentarismo. En las diferentes expresiones que daban al espacio con el que se habían familiarizado, los pueblos sedentarios articulaban su simbiosis con un suelo que, a la vez que los alimentaba, era el depositario de sus muertos. En las palabras que expresan las ventajas de tener un espacio de residencia propio, esos pueblos manifiestan su patriotismo agrario. Es también por eso que la palabra alemana Heimat (patria) forma parte de una reserva de signos cuya poca de validez principal evidentemente ha terminado: esto es, el vocabulario guía de la sociedad agraria, con su política y su metafísica.

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 Filosofía  Jünger y Sloterdijk Guerra química  por Adolfo Vásquez Rocca

Quien dice patria reclama su derecho de poder florecer, como una planta de segundo orden, por debajo de la vegetación del suelo que habita. El sujeto que se define por su referencia a una patria es como un animal que hubiera hecho suyo el privilegio de las plantas de echar raíces.

 

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Sloterdijk por Adolfo Vásquez Rocca en CUENTA Y RAZON

 

 

Claro está que ese animal con raíces representa una imaginaria forma híbrida que, bajo condiciones históricas distintas, deberá pagar el precio de su imposibilidad biológica. El inicio de ese cambio histórico decisivo lo marcan las grandes doctrinas de la Edad Media asiática y europea, en las cuales el acento de la existencia humana pasó del arraigo nacional al desarraigo y de los usos y costumbres autóctonos a la ética mundial. Desde entonces, las raíces y el lugar de residencia se encuentran bajo reserva espiritual ya que una ética más elevada habrá de volverse contra todo tipo de etnocentrismo, racismo y racinismo (del francés racine: raíz). En ese sentido armonizan el budismo, que enseña el ascetismo del abandono del hogar; el estoicismo, que desea promover un exilio global del alma, y el cristianismo, que propone una ética de la peregrinación.

Resulta fácil comprender que esas elevadas enseñanzas permanezcan por debajo de su nivel cuando son presentadas a los arraigados. Sin embargo, el destino del sujeto definido por su relación con una patria sólo habría de cumplirse hasta en el mundo moderno que, mediante la revolución antiagraria, condujo a la ciudadanización y la movilización de las formas de vida. El fin de la civilización sedentaria inaugura una época de crisis permanente del concepto de patria.

 

 

 

Me gustaría llevar esas observaciones de carácter histórico a la pregunta sobre cómo ha afectado esta transformación la conciencia del hombre actual de los países movilizados, modernos, respecto a sus condiciones de residencia. Es un hecho que el mundo moderno ha creado una nueva política del espacio y una dinámica particular en cuanto a las formas de residencia. En nuestra época, todas las preguntas sobre la identidad social y personal se plantean desde el punto de vista de cómo, en macro-mundos llenos de movimiento y riesgos, puede ser posible establecer formas viables de residencia, o del estar-consigo-y-con-los-suyos. Filosóficamente visto, residir significa formar parte de un sistema inmunológico espacial o, en palabras de Hermann Schmitz, es la cultura de los sentimientos en un espacio de desasosiego.

 

Portrait Adolfo Vásquez Rocca

 

El nerviosismo globalizador actual refleja el hecho de que, además de los Estados nacionales, también las que hasta ahora eran las mejores condiciones políticas posibles de residencia —por decirlo así, la sala y el salón de conferencias de los pueblos democráticos (o quimeras populares)— se han vuelto intercambiables, y en esa sala nacional, aquí y allá, comienza a entrar una corriente muy desagradable. La proeza cultural del Estado nacional moderno fue, como puede apreciarse retrospectivamente, el haberle dado una especie de calor de hogar a la mayoría de sus habitantes; esa suerte de estructura inmunológica, a la vez real e imaginaria que, en el sentido más favorable del término, pudo ser vivida como punto de convergencia entre espacio y sí-mismo, como identidad regional. Esa proeza se realizó de forma más impresionante ahí donde el Estado de poder logró ser controlado de mejor manera y se transformó en un Estado benefactor. Pero justamente ese efecto de calor de hogar político-cultural es lo que se ve afectado por la globalización —con la consecuencia de que incontables habitantes de los Estados nacionales modernos no se sienten estar consigo mismos ni en su casa, y estando consigo mismos tampoco se sienten en su casa.

 

 

 

 

La construcción inmunológica de la identidad político-étnica ha empezado a tambalearse ostensiblemente. Sobre todo, puede apreciarse de forma cada vez más clara que el vinculo entre espacio y sí-mismo no es tan estable cuando las condiciones cambian, como promulgó el folklore político del territorialismo, desde las culturas agrícolas arcaicas y antiguas hasta el Estado nacional moderno. Cuando la interdependencia entre espacios y sí-mismos se afloja o desaparece, pueden presentarse dos posiciones extremas en las que la estructura del campo social puede registrarse con una exactitud casi experimental, a saber: la de un sí-mismo sin espacio y la de un espacio sin sí-mismo.

Por supuesto, todas las sociedades realmente existentes debieron buscar hasta ahora su modus vivendi entre esos dos polos —de forma ideal, lo más lejos posible de ambos extremos— y es fácil comprender que, también en el futuro, toda comunidad política real tendrá que dar una respuesta al doble imperativo de la determinación por el espacio y la determinación por el sí-mismo.

 

Lo que más se acerca al primer extremo, el de la desvinculación del sí-mismo del espacio, es seguramente la Diáspora judía de los últimos 2000 años. No sin razón se ha dicho que el pueblo judío es un pueblo sin “fundamento”. Heinrich Heine llevó ese estado de cosas al terreno humorístico cuando dijo que el hogar de los judíos no estaba en ningún país sino en un libro —en aquella Torá que llevaban consigo como una “patria portátil”—. Esa elegante y aguda observación pone al descubierto un hecho de validez general pocas veces notado, a saber, que los grupos “de vida nómada” o “desterritorializados” no construyen su inmunidad simbólica y su coherencia étnica, o lo hacen sólo de modo secundario, en relación a un suelo sustentador, sino que su intercomunicación funge directamente como un “recipiente autógeno”1 en el que los participantes se contienen a sí mismos y se mantienen “en forma” mientras el grupo se desplaza a través de paisajes externos.

 

Julie Andree

Arte – Performance – Posmodernidad Políticas del cuerpo por Adolfo Vásquez Rocca

En recipientes autógenos, al igual que en comunidades fuertes, se experimenta de forma directa la prioridad que la autorreferencia tiene sobre la territorialidad. Un pueblo sin tierra no puede ser víctima del sofisma que ha engañado a todos los pueblos sedentarios a lo largo de la historia, esto es: que la tierra es el recipiente del pueblo y el propio suelo el principio del que deriva el sentido de su vida y su identidad.

Esa “territorial fallacy” (la falsa conexión entre el territorio y su propietario) es hasta hoy uno de los legados más efectivos y problemáticos de la era sedentaria, ya que en ella se afirma el reflejo básico de todo uso aparentemente legítimo de la violencia, la así llamada “defensa de la patria”. Esta falacia reposa sobre la obsesiva equiparación entre espacio y sí-mismo, la falacia originaria de la razón territorializada. Ese error fatal se ha puesto cada vez más al descubierto desde que una onda de movilidad transnacional, sin precedente en la historia, ha relativizado la ligazón entre pueblos y territorios. La tendencia hacia el sí-mismo multilocal es característica de la Modernidad avanzada —del mismo modo que la tendencia hacia el espacio poliétnico o “desnacional”—. Cuando el discurso de la Modernidad habla de la patria se refiere a un punto de partida del movimiento hacia el espacio terráqueo abierto y no al claustro regional ineluctable de antes.

El antropólogo cultural indo-americano Arjun Appadurai llamó hace poco la atención sobre esas cosas al crear el concepto de “etnoescape”, que permite comprender procesos como la “desespacialización” progresiva (desterritorialización) con rasgos étnicos, la constitución de “comunidades imaginarias” fuera de toda referencia a lo nacional, y la participación imaginaria de innumerables individuos en las imágenes de otras formas de vida propias de otras culturas nacionales.2 De ese modo puede describirse de qué manera las formas de residencia modernas vinculan desarraigo y contacto con el suelo. En lo que atañe al judaísmo durante su periodo de exilio, resulta claro que su provocación consistió en restregarle a los pueblos del hemisferio occidental la paradoja aparente —en realidad un verdadero escándalo— de un sí-mismo sin espacio existente de facto.

El otro polo, que adquiere cada vez contornos más claros a los ojos contemporáneos, lo constituye el fenómeno de un espacio sin sí-mismo. Las regiones de la Tierra deshabitadas son el primer ejemplo de él: los desiertos blancos (mundo polar), grises (altas montañas), verdes (selvas), amarillos (arena) y azules (océanos). Pero en este contexto, los desiertos externos tienen menos importancia que esos espacios cuasisociales en los que las personas se reúnen sin por ello querer (o poder) establecer un vínculo entre su identidad y la localidad. Eso puede aplicarse a todas las zonas de paso, en estricto y amplio sentido del término. Ya sean localidades destinadas al tránsito, como estaciones, puertos, aeropuertos, calles, plazas y centros comerciales, o se trate de instalaciones diseñadas para una estancia limitada como los centros vacacionales o las ciudades turísticas, plantas fabriles o asilos nocturnos.

Adolfo Vásquez Rocca

 

 

Tales espacios pueden poseer su propia atmósfera; sin embargo, su existencia no depende de una población regular o un sí-mismo colectivo que estuviera arraigado a ellos. Lo propio de ellos es no detener a sus visitantes o paseantes. Son tierra de nadie, a veces repleta, a veces vacía. Desiertos de paso que pululan en los centros sin núcleo y en las periferias híbridas de las sociedades contemporáneas.

En dichas sociedades puede reconocerse sin mayor esfuerzo analítico que lo que hasta ahora constituía su normalidad —la vida en condiciones de hacinamiento masivo, ya sea regional o nacional, incluidos los fantasmas y narcisismos etnocéntricos— ha sido alterada de manera decisiva por las tendencias a la globalización. La licencia expedida desde tiempos inmemoriales para confundir país y sí-mismo no puede renovarse infinitamente. Por un lado, las sociedades modernas aflojan sus vínculos con el espacio en tanto las grandes poblaciones se apropian de una movilidad sin precedente en la historia. Por otro lado, aumenta dramáticamente el número de las zonas de paso donde las personas que las frecuentan no pueden establecer una relación de residencia.

De esa forma, las sociedades globalizadas y móviles se acercan simultáneamente tanto al “polo nómada”, al sí-mismo sin espacio, como al polo desértico, al espacio sin sí-mismo —con un terreno intermedio que se va encogiendo sobre las culturas regionales que han florecido y las satisfacciones fieles al espacio.

 

 

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Adolfo Vásquez Rocca

 

 

La crisis formal de la moderna sociedad de masas (que actualmente se discute como crisis de los Estados nacionales) tiene así su origen en la erosión avanzada de las funciones étnico-regionales del contenedor. Lo que anteriormente se entendía, y comprendía, por “pueblo” o “sociedad” en el mayor de los casos no era sino el contenido de un recipiente de gruesas paredes, territorial y sostenido por símbolos, en el que casi siempre se hablaba un único idioma. Es decir, un colectivo que encontraba su autocerteza en un sistema nacional cerrado y oscilaba dentro de sus propias redundancias —lo cual difícilmente podía ser comprendido por los extraños—. Tales comunidades históricas que se situaban en la intersección entre el sí-mismo y el espacio, los así llamados pueblos, se encontraban, debido a sus características de autocontención, la mayoría de las veces sobre un mayor declive entre el interior y el exterior (un estado de cosas que en las culturas prepolíticas solía reflejarse como inocente etnocentrismo y, en el nivel político, como diferencia sustancial entre el interior y el exterior). Pero justamente esa diferencia y ese declive son los que hoy día, y debido a los efectos de la globalización, se nivelan cada vez más, y la situación inmunológica del contenedor nacional se vive cada vez más como algo problemático por los usuarios de condiciones de vida anteriores. Si bien es cierto que casi nadie que haya conocido los privilegios de la liberalidad moderna desea, en aras de las consignas militantes, que vuelva el reinado del Estado nacional, y menos aún el retorno a la autohipnosis totalitaria característica de las formas de vida tribales, para muchos el sentido y riesgo de la tendencia hacia un mundo de paredes delgadas y sociedades mezcladas es incomprensible y, además, se ve con recelo.

 

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Roland Robertson opina, y es cierto, que la globalización es un proceso al que acompaña la protesta (a basically contested process).3 Pero la protesta contra la globalización es, también, la globalización misma —ella forma parte de la reacción inmunológica ineludible e ineluctable de los organismos locales contra la infección provocada por un formato mundial más elevado.

El reto psicopolítico de la era global consiste en no ver el debilitamiento de la inmunidad tradicional y ética del contenedor como pérdida de forma y decadencia —vale decir, como ayuda ambivalente o cínica para la autodestrucción—. Lo que para los postmodernos está realmente en juego son diseños exitosos y condiciones de inmunidad dignas de ser vividas. Y esto es justamente lo que en sociedades de paredes delgadas puede volver a constituirse de múltiples formas —aunque, como siempre, no para todos.

En ese contexto social-sistémico se revela el sentido inmunológico revolucionario de la tendencia actual hacia formas de vida individualistas, a saber: quizá por primera vez en la historia de las formas de vida homínidas y humanas, en las sociedades avanzadas los individuos, en tanto portadores de propiedades inmunológicas, se desprenden de sus cuerpos sociales (hasta ahora esencialmente protectores) y aspiran a desenganchar su felicidad y su desgracia del estar-en-forma de la comuna política. Esa tendencia encuentra su mejor encarnación en la nación piloto del mundo occidental, los Estados Unidos, donde el concepto individualista “pursuit of happiness”, desde 1776, constituye el fundamento del contrato social. Los efectos centrífugos de esa orientación hacia la felicidad individual fueron compensados mediante energías de la comunidad y la sociedad civil, de tal forma que la prioridad inmunológica tradicional del grupo frente al individuo parecía también haber encarnado en la síntesis de pueblos que constituyen los Estados Unidos.

 

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Adolfo Vásquez Rocca

Pero con el paso del tiempo se han invertido los augurios: en ninguna otra parte, en ninguna población, en ninguna cultura, el individuo se hace cargo, en tan gran medida, de sus necesidades biológicas, psicoétnicas y religiosas en la medida en que la abstinencia en el terreno político va creciendo. Durante las últimas elecciones presidenciales en los Estados Unidos se registró por primera vez una participación por debajo del 50%. Y en las recientes elecciones para la Cámara de Representantes y el Senado, en noviembre de 1998, alrededor de dos de cada tres votantes se abstuvieron de votar —para los expertos el nivel de participación en la votación, de casi un 38%, fue un resultado relativamente bueno.

 

Ello nos revela una situación en la que la mayoría de los individuos cree poder desolidarizarse del destino de su comunidad política imaginando, con buen fundamento, que, de ahora en adelante, el óptimo inmunológico del individuo no se encuentra (o sólo en contadas excepciones) en el colectivo nacional —parcialmente, quizás en el sistema de solidaridad de su “minoría” o su community—. Donde más claramente lo encuentra es asegurándose de forma privada, sea en el terreno religioso, dietético, gimnástico o de las compañías de seguros.

El axioma del orden inmunológico individualista se propaga en las masas de los individuos centrados en sí mismos como una nueva evidencia vital: que nadie hará por ellos lo que ellos no hagan por sí mismos. Las nuevas técnicas inmunológicas se recomiendan como estrategias existenciales en sociedades constituidas por individuos para los cuales la Larga Marcha hacia la flexibilidad, el debilitamiento de la “relación de objeto” y la licencia general para mantener relaciones de infidelidad o relaciones reversibles entre personas y espacios, haya alcanzado su culminación lógica.

Adolfo Vásquez Rocca

 

 

En un mundo así, la antigua sabiduría del emigrante: ubi bene ibi patria, será obligatoria para todos. Y es que la patria como espacio de la buena vida es cada vez menos fácil de encontrar ahí donde, por un accidente de nacimiento, cada quien está. Sin importar donde se esté, la patria debe ser reinventada permanentemente mediante el arte de saber vivir y las alianzas inteligentes.

 

Notas

1Acerca de esta expresión, cf. Peter Sloterdijk: Spharen I. Blasen, Suhrkamp Verlag, Frankfurt a. M., p. 60 ss.

2 Cf. Arjun Appadurai: “Globale ethnische Raume. Bemerkungen und Fragen zur Entwickulng einer transnationalen Anthropologie”, en Perpektiven der Weltgesellschaft, Ulrich Beck (ed.), Suhrkamp Verlag, Frankfurt a. M., pp. 11-40.

3 Roland Robertson: Globalization: Social Theory and Global Culture. Sage Publications, London, p. 182.

Peter Sloterdijk.

Peter Sloterdijk ©Adolfo Vásquez Rocca

Seminario ‘Peter Sloterdijk, un pensador Estético’ – Prof. Dr. Adolfo Vásquez Rocca

INSTITUTO DE FILOSOFÍA

PONTIFICIA UNIVERSIDAD CATÓLICA DE VALPARAÍSO

 

Seminario “Peter Sloterdijk, un pensador Estético”

 

Prof. Dr. Adolfo Vásquez Rocca

PROGRAMA

Seminario: Peter Sloterdijk, un pensador Estético

 

Prof. Dr. Adolfo Vásquez Rocca

http://www.danoex.net/adolfovasquezrocca.html

 

Modalidad: Seminario de Postgrado

 

 

Peter Sloterdijk

Bibliografía:

 

http://www.psikeba.com.ar/recursos/autores/sloterdijk.htm

 

 

Contenidos del Seminario:

 

 

1.- Sloterdijk Un pensador Estético; El artista como teórico

 

  • Problematización del concepto de Arte y sus perplejidades ante el enunciado: “Esto es arte”

  • Arte conceptual y postconceptual

  • El giro Estético de la epistemología; La ficción como conocimiento, subjetividad y texto.

  • Los mapas cognitivos bajo los conceptos de paradigmas y meta-relatos culturales.

  • La metafórica de Sloterdijk:

  • Metafórica de la navegación; clérigos a bordo

  • Éxtasis náuticos

  • La metafórica de las Esferas: Burbujas, Globos y Espumas

  • Microesferas íntimas y “úteros fantásticos para masas infantilizadas”

  • Provincialismo global, frío estelar y complejidad extrahumana.

  • La emergencia del humano potencial de traslado; El shock de transcolonización y el desenraizamiento existencial

  • Conjeturas sobre el animal que topa consigo, se propone lo grande, a menudo no avanza un paso y, a veces, esta harto de todo

2.- El hombre como experimento sonoro.

  • ¿Dónde estamos, cuando escuchamos música?

  • Experimentos con uno mismo; la escucha de sí.

  • El metafísico animal de la ausencia.

  • La música como “analogía tonal de la vida emotiva

  • El secuestro del ánimo

  • El espacio interior acústico de la escucha fetal

  • El pensamiento polifónico y la mácula sorda

  • Las metáforas auditivas en la filosofía; Heidegger y Sloterdijk

  • La escucha de sí como fundamento de toda intimidad

  • El olvido del ser desde todos los altavoces y las masas desespiritualizadas.

  • Las prácticas de silencio y la política como una forma cultural del hábito de hablar a gritos

 

3.- El arte se repliega en sí mismo.

  • La producción indiscriminada de obras

  • Inflación de las Exposiciones; Galerías de arte, marchantes de Arte, curadores y otros esperpentos.

  • La así llamada Novela del Arte.

  • Forma y valor de la obra de Arte; el estatuto ontológico y psico-político de al obra de arte.

  • Obras y Exposiciones como acciones bursátiles estéticas

  • Consumo cultural, políticas de identidad y el posmodernismo en el Arte.

  • ¡El arte abandona la Galería! ¿Adónde va?…

  • De la muerte del arte al postvanguardismo: eclecticismo, citacionismo, fragmentación, ironización y reapropiacionismo

  • Sloterdijk y Baudrillard; alteridad, seducción y simulacro – Lo hiperreal.

  • De la metástasis de la imagen a la incautación de lo real

4.- Estética Política y Telecomunicaciones

 

 

  • Las imágenes híbridas de la posmodernidad

  • Estética y globalización

  • Patria y globalización; Notas sobre un recipiente hecho pedazos

  • Telecomunicaciones; ontología de las distancias

  • Flujos y redes; De la ontología de las distancias al surgimiento del ‘provincianismo global”

  • Sobre capitalismo, telepatía y mundos asesores

  • Temblores de aire; en las fuentes del terror

  • Guerra medioambiental y el atmoterrorismo; el frágil respiro de los muertos.

  • El régimen del sabotaje y la lógica del pánico como argumento central de la política.

  • El detonante iconográfico y operístico de la política de masas

  • El Fascismo como metafísica de la inmoderación; como síntesis de humanismo y barbarie o la coincidencia paradojal de inhibición y desinhibición.

  • La política como arte; ‘belleza’ convulsiva y proyecto nacionalsocialista

  • El Desprecio de las Masas

  • El artista como dictador social y el político como escenógrafo

 

5.Filosofía, Urbanismo y Arquitectura; Espacio tanatológico

  • El diseño de la ciudad; mirada reticular y mirada fragmentada

  • Arcas, murallas, de ciudad y fronteras del mundo

  • Para una ontología del espacio cercado

  • El vértigo de la sobremodernidad; “no lugares”, espacios públicos y figuras del anonimato

  • Los ‘no lugares’ y el turismo a gran escala

  • La ciudad como museo

  • Ciudades y desastres

  • Sloterdijk: El palacio de cristal; traumas urbanos

  • Sloterdijk; Espacio tanatológico, duelo esférico y disposición melancólica

  • Cultura, muerte y espacios interiores para las emociones escindidas.

  • Autocobijo y sistemas metafísicos de inmunidad.

  • El Duelo Esférico1; Sobre la pérdida del ‘nobjeto’ y la dificultad de decir lo que falta.

  • Sloterdijk y Jean-Luc Nancy; De la Filosofía del cuerpo a las metáforas de la enfermedad

  • Body Art; políticas del cuerpo humano y social.

  • Estética y Biotecnología

  • Metáfora viral, Escatología de la enfermedad y Literatura conspirativa

  • Sloterdijk; del pesimismo metodológico al cinismo difuso de nuestras sociedades exhaustas

Prof. Dr. Adolfo Vásquez Rocca

 

BIBLIOGRAFÍA:

SLOTERDIJK, Peter, Crítica de la razón cínica, (Re-edición) Siruela, Madrid, 2004.

SLOTERDIJK, Peter, Temblores de aire, en las fuentes del terror, Ed. Pre-Textos, Valencia 2003

SLOTERDIJK Peter, El arte se repliega en sí mismo – Peter Sloterdijk

SLOTERDIJK Peter, El pensador en escena; el materialismo de Nietzsche, Ed. Pre-Textos, Valencia, 2000.

 

SLOTERDIJK Peter, El Palacio de Cristal, Conferencia.

 

SLOTERDIJK, Peter, “Normas para el parque humano; una respuesta a la Carta sobre el humanismo”. Ediciones Siruela, Madrid, 2000.

SLOTERDIJK, Peter, “El hombre más independiente de Europa”, Conferencia pronunciada, 2000.

 

SLOTERDIJK, Peter, Extrañamiento del mundo, Editorial Pre-textos, Valencia, 2001

 

SLOTERDIJK, Peter, “El hombre auto-operable; Notas sobre el estado ético de la tecnología génica, En Revista Sileno, Madrid, 2001.

 

SLOTERDIJK, Peter, El desprecio de las masas; Ensayos sobre las luchas culturales de la sociedad moderna, Editorial Pre-textos, Valencia, 2002. SLOTERDIJK, Peter,, Pre-textos, Valencia, 2001

 

SLOTERDIJK, Peter, Experimentos con uno mismo, Editorial Pre-Textos, Valencia, 2003.

 

SLOTERDIJK, Peter, Esferas I. Burbujas , Ediciones Siruela, Madrid, 2003.

SLOTERDIJK, Peter, Esferas II. Globos. Macroesferología,. Siruela, 2004.

 

SLOTERDIJK, Peter, Esferas III , Espumas, Editorial Siruela, Barcelona, 2005

 

BAUDRILLARD, Jean, La transparencia del mal (1989) Anagrama, Barcelona, 1990.

 

VIRILIO, Paul, Ville panique, Ailleurs commence ici, Galilée, 2004

 

DUQUE, Felix, En torno al humanismo. Heidegger, Gadamer, Sloterdijk, Editorial Tecnos, Madrid, 2002.

 

GIRARD, René, La violencia y lo Sagrado, Editorial Anagrama, Barcelona, 1995.

 

CANETTI, Elías (1960), Masa y poder, Ed. Alianza, Muchnik, Madrid, 1997

 

 

ARTÍCULOS:

 

VÁSQUEZ ROCCA, Adolfo, “Sloterdijk; Temblores de aire, atmoterrorismo y crepúsculo de la inmunidad” En A Parte Rei, Nº 53, Sociedad de Estudios Filosóficos, Madrid, 2007
http://serbal.pntic.mec.es/~cmunoz11/vasquez53.pdf

 

SLOTERDIJK, Peter, El arte se repliega en sí mismo – En Revista Observaciones Filosóficas

 

VÁSQUEZ ROCCA, Adolfo, “Sloterdijk y Canetti; El detonante iconográfico y operístico de la política de masas”, en NÓMADAS Revista Crítica de Ciencias Sociales y Jurídicas. Universidad Complutense de Madrid, | Nº 15 | Enero-Junio 2007, pp. 201-214, http://www.ucm.es/info/nomadas/15/avrocca_detonanteiconografico.pdf

 

VÁSQUEZ ROCCA, Adolfo, Artículo “Peter Sloterdijk: Espacio tanatológico, duelo esférico y disposición melancólica” En NÓMADAS, Revista Crítica de Ciencias Sociales y Jurídicas ISSN 1578-6730 – Universidad Complutense de Madrid, | Nº 17 | Enero-Junio 2008 -1º | En Prensa http://www.ucm.es/info/nomadas/17/avrocca_sloterdijk2.pdf

VÁSQUEZ ROCCA, Adolfo, “El vértigo de la sobremodernidad; “no lugares”, espacios públicos y figuras del anonimato”, En U&P Revista de Diseño Urbano y Paisaje, Universidad Central de Chile, Facultad de Arquitectura, Urbanismo y Paisaje, FAUP, ISSN 0717- 9758, Volumen IV, Nº10, 2007.
http://www.ucentral.cl/Sitio%20web%202003/Revista%20Farq/pdf/10_vertigo_delasobremodernidad.pdf
VÁSQUEZ ROCCA, Adolfo, “Peter Sloterdijk;. Esferas, helada cósmica y políticas de climatización”, En Debats, ISSN 0212-0585, Nº 94, 2006, pags. 6-13, Universidad de Valencia; y Eikasia, Revista de Filosofía, 5 (julio 2006); http://www.revistadefilosofia.com/SLOTERDIJK.pdf
SLOTERDIJK, Peter, Patria y globalización; Notas sobre un recipiente hecho pedazos
VÁSQUEZ ROCCA, Adolfo, “El Giro Estético de la Epistemología; La ficción como conocimiento, subjetividad y texto”, En Revista AISTHESIS, Instituto de Estética de la Pontificia Universidad Católica de Chile, PUC, Nº 40, 2006.
http://www.puc.cl/estetica/html/revista/pdf/Adolfo_Vssquez.pdf

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Artículos relacionados:
Peter Sloterdijk: Esferas, flujos, sistemas metafísicos de inmunidad y complejidad extrahumana – Adolfo Vásquez Rocca. En NÓMADAS Revista Crítica de Ciencias Sociales y Jurídicas. Universidad Complutense de Madrid, | Nº 17 | Enero-Junio 2008 | En Prensa / Y Konvergencias, Revista de Filosofía y Culturas en Diálogo, Córdoba, Argentina, Nº 15, Año IV, Segundo Cuatrimestre 2007, (pp. 93 -100) http://www.konvergencias.net/vasquezrocca140.pdf

 

  • Sloterdijk; De la ontología de las distancias al surgimiento del ‘provincianismo global’ – Liliana Vásquez Rocca, en Psikeba – Revista de Psicoanálisis y Estudios Culturales, Buenos Aires, ISSN 1850-339X, 2007.

  • As influências gnósticas de Peter Sloterdijk, José Luiz Bueno, En Revista Observaciones Filosóficas, 2007.

  • Peter Sloterdijk, El Pensador en Escena; ‘Das Philosophische Quartett’ – Adolfo Vásquez Rocca

  • La evolución del mundo como una fiesta de suicidas; Sloterdijk y el pesimismo metodológico” – Adolfo Vásquez Rocca. En Luke, Revista de Arte y Literatura Contemporánea, N º 86, junio, 2007, España.

  • Peter Sloterdijk: Esferas, flujos, sistemas metafísicos de inmunidad y complejidad extrahumana – Adolfo Vásquez Rocca. En NÓMADAS Revista Crítica de Ciencias Sociales y Jurídicas. Universidad Complutense de Madrid, | Nº 17 | Enero-Junio 2008 | En Prensa

  • Peter Sloterdijk; miembro de la Academia de las Artes de Berlín y de ‘Das Philosophische Quartett’ – Adolfo Vásquez Rocca. En Escáner Cultural, Revista de arte
    contemporáneo y nuevas tendencias, Nº 96, Santiago

  • Peter Sloterdijk y Nietzsche; De las antropotecnias al discurso del posthumanismo y el advenimiento del super-hombre – Adolfo Vásquez Rocca

  • Peter Sloterdijk; El post-humanismo: sus fuentes teológicas y sus medios técnicos – Adolfo Vásquez Rocca

  • De la escuela cínica al cinismo contemporáneo de Sloterdijk – Adolfo Vásquez Rocca

  • Música concreta y Filosofía contemporánea; Registros polifónicos de John Cage a Peter Sloterdijk – Adolfo Vásquez Rocca

  • Peter Sloterdijk: ‘Extrañamiento del mundo’. Abstinencia, drogas y ritual – Adolfo Vásquez Rocca

  • Peter Sloterdijk; la música de las esferas y la era antropotécnica – Adolfo Vásquez Rocca

  • Peter Sloterdijk ¿dónde estamos, cuando escuchamos música? – Adolfo Vásquez Rocca

  • Peter Sloterdijk; El Desprecio de las Masas, consideraciones en torno al poder – Adolfo Vásquez Rocca

  • Peter Sloterdijk: de las ‘Normas para el Parque humano’ a la biotecnología y el discurso del posthumanismo – Adolfo Vásquez Rocca

  • Peter Sloterdijk: Esferas, helada cósmica y políticas de climatización – Adolfo Vásquez Rocca

  • Peter Sloterdijk y la metafórica de la navegación – Pablo Gutiérrez Echegoyen

  • Sloterdijk y la ontogénesis del ser humano; la planta y el animal que hay en nosotros – Dra. Carolina Villagrán M. En Revista Observaciones Filosóficas, 2007.

  • Solterdijk; organicidad metafórica, modelos de comunicación y crítica del psicoanálisis fundacional – Lic Carlos Reyes González. En Revista Observaciones Filosóficas, 2007.

  • Peter Sloterjijk, la escucha de sí y el olvido del Ser desde todos los altavoces – Adolfo Vásquez Rocca

  • “Peter Sloterdijk; del pesimismo metodológico al cinismo difuso de nuestras sociedades exhaustas. “, En Konvergencias, Revista de Filosofía y Culturas en Diálogo, Córdoba, Argentina, Nº 15, Año IV, Segundo Cuatrimestre 2007, (pp. 84-92). – Adolfo Vásquez Rocca

  • “Peter Sloterdijk, Esferas, flujos, sistemas metafísicos de inmunidad y complejidad extrahumana. “, En Konvergencias, Revista de Filosofía y Culturas en Diálogo, Córdoba, Argentina, Nº 15, Año IV, Segundo Cuatrimestre 2007, (pp. 93 -100). – Adolfo Vásquez Rocca

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Adolfo Vásquez Rocca

Prof. Dr. Adolfo Vásquez Rocca

Pontificia Universidad Católica de Valparaíso
Universidad Complutense de Madrid
Universidad Nacional Andrés Bello – UNAB
E-mail: adolfovrocca@gmail.com

FILOSOFÍA Y GLOBALIZACIÓN SLOTERDIJK; DE LA ONTOLOGÍA DE LAS DISTANCIAS AL SURGIMIENTO DEL ‘PROVINCIANISMO GLOBAL’ Por Liliana Vásquez Rocca

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Lic. Liliana Vásquez Rocca [*]

 

Resumen:

Este ensayo busca dar cuenta del proceso de globalización, a partir del anuncio que hace Sloterdijk del fin del cosmopolitismo y el surgimiento del ‘provincianismo global’. De la globalización electrónica informática, en la que los hombres superan las distancias, y el mundo vuelve a hacerse más pequeño. También se propone un análisis de las fronteras como configuraciones móviles, la crisis de los Estados Nacionales y la emergencia de un espacio sin sí mismo, esto es, como mero espacio de tránsito.

 

Palabras Clave:

Globalización, hibridación, cultura, distancia, esfera, espacio, Estado-nación, identidad, frontera.

1.

 

Peter Sloterdijk en “La última esfera, historia de la globalización terrestre[1] pone de manifiesto su interpretación del desarrollo de estos procesos desde la época de la colonización hasta lo que él denomina sociedades de paredes finas y que no es otra cosa que el escenario de la época actual marcada por la globalización, que debe ser entendida más allá del sentido clásico de la eliminación de fronteras[2], como un proceso de desterritorialización, un movimiento de descentramiento donde se produce una combinación entre lo geográfico, lo simbólico y lo disciplinario. Las fronteras se vuelven móviles, cambian dependiendo del espacio en el cual se encuentra el individuo.

 

 

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En el texto referido Sloterdijk presenta una teoría de la reconfiguración del espacio y del tiempo, donde en uno de sus más polémicos planteamientos señala que el problema fundamental de la Filosofía no es el tiempo, sino el espacio. Esto quiere decir, entre otras cosas, que los estudios culturales actuales deben ser una investigación de los espacios y los desplazamientos, esto es, de las formas de tránsito -espacios de tránsito- del ser humano como fugitivo del cosmos. Desde esta perspectiva sloterdijkdiana, acuerdo al proyecto Esferas que no es otro que el de repensar las configuración de espacios y climas donde existe y se desarrolla el ser humano, donde el hombre construye y reconfigura sus relaciones emocionales, protege su intimidad, acaricia sus afectos e hilvana sus historias. El espacio donde enfrenta sus miedos y se arroja a sus proyectos, donde tienen lugar catastrofes y restauraciones inmunológicas, entre una historia de separaciones, asentamientos y repatriaciones -reales y simbólicas.

 

 

 

 

Liliana Vásquez Rocca

Desde la terminología de Sloterdijk estar en el mundo es vivir en esferas, espacios de relación, climas o atmósferas, “espacios de coexistencia, que se pasan por alto o se consideran comúnmente como dados encubriendo así la información crucial para desarrollar una comprensión de cómo somos los seres humanos. La exploración de las esferas comienza con la diferencia básica que existe entre los mamíferos y otros animales; la comodidad biológica y utópica que los seres humanos intentan reconstruir mediante la ciencia, la ideología y la religión. De estas microesferas (relaciones ontológicas del tipo feto-placenta) a las macroesferas (los macro-úteros, estructuras políticas que adoptan la forma de naciones o de Estados), Sloterdijk analiza así las esferas donde los seres humanos intentan sin éxito morar y refiere a una conexión entre la crisis vital (como la separación narcisista) y las crisis que se generan cuando una esfera estalla”[3].

En este espacio esferológico propuesto por Sloterdijk es donde se va desarrollando el proceso globalizante, que no es de reciente data, sino un cambio que se ha venido gestando desde la colonización de América y la era de los primeros viajes de descubrimiento.

Aquí es fundamental comprender el hecho humano como una historia de la espacialidad y la búsqueda de nuevos lugares, de habitáculos de recambio para el fugitivo del cosmos. Y como correlato de esto el mundo contemporáneo se nos ofrece con su disposición expansiva, donde pareciera que el mundo huye de sí mismo en sí mismo. La paradoja de la globalización es que allí donde todo es centro no puede existir un verdadero centro.

Es curioso que la palabra descubrimiento no aprezca en los diccionarios de Filosofía, cuando es lo que da lugar a toda ulterior pesquiza.

 

 

 

Liliana Vásquez Rocca

 

2.

Sloterdijk sostiene que una primera y temprana globalización tuvo lugar mediante la colonización que se dio en el siglo XVIII. Dado que en estos procesos de conquista de nuevos territorios el europeo alfabetizado nunca se sintió completamente distante de sus sistemas de sentidos patrios, esto aún cuando se encontrase en una remota isla, fue necesario un elemento que al modo de constelaciones guiara estas nuevas navegaciones ahora existenciales surgiendo así la necesidad de un cielo común, bajo el que pudieran reunirse y -en algún sentido- atenuarse todas las soledades de los primeros exploradores en los confines del nuevo mundo. El sustento que permitió esta globalización, esta integración de un alma y mente común, que además compilara los nuevos saberes y el desarrollo de las incipientes ciencias etnográficas fue -sin duda- la Enciclopedia. La Enciclopedia elimina la sensación de des-ubicación y deriva del ser humano, otorgando seguridad y pertenencia, un reconocimiento, un periscopio, un remanzo contemplativo. “El baldaquín bajo el que se reúnen todas las soledades de los exploradores tenía que ser un fantástico libro integral: un libro de los récords cognitivos en el que no se olvidara a nadie que hubieses destacado como aportador de experiencia y como contribuyente al gran texto de la colonización del mundo”[4]. Esta fue, precisamente la función de la Enciclopedia, servir de interconexión de los nuevos saberes, nuevos mundos híbridos, la contaminación cultural, la pérdida y la reapropiación de sentidos y los nuevos hombres que en lejanas tierras comenzaron a experimentar la extrañeza del mestizaje y la eclosión de los límites del mundo.

 

 

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En este devenir el ser humano se plantea la tarea de ordenar en una sola mirada abarcante este nuevo conocimiento en gestación, misión -en un primer momento- de lingüistas y etnólogos quienes en una tarea de ingeniería tendieron puentes para lograr encuentros con lenguas extranjeras, posibilitando la expansión del saber de la época a los distintas latitudes de la tierra. Desde esta perspectiva, la de la traducción, existían dos caminos posibles: la imposición por medio de la fuerza de las lenguas de los señores de los feudos o la contaminación por parte pequeñas conspiraciones de lenguajes marginales desde la periferia al centro, penetrando el núcleo del saber europeo por pequeñas asoladas indigenistas -por las lenguas concretas, por el habla ancestral y telúrica de los colonizados- logrando contagiar un virus hipertextual y expansivo en el seno mismo del habla de los así mismos llamados señores.

 

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Liliana Vásquez Rocca

 

Es así como la traducción se vuelve la clave de los procesos esferopoiéticos concretos y regionales. Uno de los ejemplos más claro de este proceso casi hegemónico fue la traducción de textos de la tradición cristiana. Esta traducción viene a convertirse en una especie de colonización del inconsciente colectivo, de naciones y pueblos, pero la pregunta que surge aquí es si esta traducción no es si no, otro tipo de invasión, ¿es posible traducir culturas sin existir los contextos necesarios para su interpretación idónea? La Biblia, por ejemplo está traducida a más de dos mil cuatrocientas lenguas, pero su contenido habrá sido interpretado de la manera correcta. De qué modo se produce la adaptación de los designios de Dios a cada cultura.

Desde mi punto de vista la expansión del conocimiento ‘oficial’ viene a ser el envoltorio de seguridad para el ser humano de la época, el resguardo del desarraigo del venir al mundo, sin embargo, Sloterdijk hace “estallar la herencia de la ilustración y la creencia en el progreso, proclama el fin del totalitarismo metafísico y la caducidad de la fatiga nihilista para encarar el mundo contemporáneo, abriendo una brecha entre los apocalípticos y los entusiastas de las nuevas tecnologías, incluida la genética, ha cambiado el eje del preguntar filosófico desde el tradicional ¿quiénes somos? al innovador ¿dónde estamos?.”[5].

 

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Liliana Vásquez Rocca

 

3.

Ahora bien, qué ocurre cuando producto del desarrollo de las nuevas tecnologías y el avance de los medios de comunicación, sobretodo lo que se refiere a Internet y las posibilidades de conexiones que esta herramienta provoca, el mundo se vuelve sincrónico haciendo que se viva un presente común, vemos las noticias al instante en todo el mundo. En tiempos pasados las noticias tardaban días en llevar al último lugar recóndito de la tierra, sin embargo, ahora está presente desde el mismo instante en que están ocurriendo los hechos, es el caso del conflicto israelí, las ganancias de la bolsa de China o la suspensión del gas desde Argentina a Chile. Se nos instala el concepto del “instante”, el momentum como lo define Sloterdijk, como modo de vivencia cotidiana, sin distancias espaciales, el espectro espacio se torna gigantesco. Lo lejano se vuelve cercano. Vivimos en un espacio y tiempo donde las fronteras (terrenales – simbólicas) existen por todas partes, las fronteras pone los límites donde los individuos se pueden mantener dentro o fuera de una zona. Salir de estos límites, sin duda, representa un desafío, presupone un gran riesgo, por eso es que generalmente, los hombres no cruzan las fronteras y se mantienen aislados en una esfera (estable). Sin embargo, con esta movilidad de la frontera, el hombre debe aprender a convivir (sobrevivir) en este espacio cambiante.

 

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En lo que respecta al tiempo, estamos ante unos medios dedicados a fabricar presente, lo que sólo puede producirse mediante el debilitamiento del pasado, de la conciencia histórica, desde esta lógica por ejemplo, las tradicionales plazas de las ciudades de cualquier ciudad del mundo significaban lugares de encuentros sociales, donde se hacía política, el lugar donde se producía la socialización, sin embargo, ahora este espacio ha sido reemplazado por la moda del mall, estas imponentes construcciones modernas, aglutinan a jóvenes y adultos como un bricolaje de la moda mundial. También este debilitamiento se puede ver reflejada en la conciencia políticas donde son evidentes la disminución de los sujetos comprometidos con la discusión y actuación política de su país.

 

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Liliana Vásquez Rocca

 

“Cubiertas virtuales han sustituido al imaginado cielo de éter de otros tiempos; mediante sistemas de transmisión la eliminación de la lejanía se ha implementado técnicamente por doquier en los centros de poder y consumo. Desde el punto de vista aeronáutico la tierra se ha reducido a un trayecto en jet de cincuenta horas como máximo; en el caso de las vueltas en torno a la tierra de los satélites y de las circunvoluciones-Mir, se han conseguido unidades de tiempo de noventa minutos y menos; para mensajes de radio y de luz la tierra se ha reducido casi a un punto fijo: rota como esfera temporal-compacta en una mantilla electrónica que la rodea como una segunda atmósfera”[6].

En este nuevo espacio esferológico, Sloterdijk nos plantea la idea que esta globalización (espacio-temporal) arrasa con cualquier pueblo que quiera mantenerse intacto producto de la revolución destructora de la lejanía: la Modernidad. “a causa de su desdichada accesibilidad por los otros agresores, viven en uno y el mismo planeta, en la estrella de los descubiertos”.

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Liliana Vásquez Rocca

Es el reino -planetario por lo demás- de lo sincronizado, donde se priorizan los acontecimientos cotidianos sin grandes análisis y que desde la perspectiva comunicacional, buscan el efecto inmediato de la tele-audencia facilista. La convergencia temática que envuelve a este espacio es el de las actualidades. Esto es lo que Sloterdijk llama el despiadado imperativo-día, en donde ya no hay tiempos-afuera, el mundo ha perdido sus sombras.

Cómo entonces, el ser humano reorganiza su estabilidad tensional si sus espacios de tranquilidad y seguridad comienzan a ser invadidos desde fuera (hasta ese momento). Ya su intimidad, su casa a donde regresa todos los días después de deambular por los espacios de tránsito no es el asilo del mundo y su esencia domiciliaria se transforma bruscamente en la del vendedor viajero que vive siempre en trayecto, sin retorno[7], ya no está aislado del mundo externo. Los espacios seguros (en Sloterdijk la interioridad, intimidad) se entremezclan con los espacios extrañamente externos. Para Sloterdijk como no existen las dicotomías (sujeto-objeto, hombre-mundo) los espacios externos e internos se interrelacionan de manera radical. El hombre que se sabe habitante de la tierra, ya sin el techo (hogar, como sustitución de espacio feto-placenta), ante lo infinito y extraño, debe recompensar su antigua seguridad ya perdida por otros medios y paradojalmente utiliza la causa de esta reconfiguración, la globalización que lleva espíritus envolventes.

 

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Luego del recorrido analítico que hace Sloterdijk sobre los distintos fenómenos espaciales hasta llegar a la actual globalización, pregona el fin del cosmopolitismo y plantea el surgimiento del ‘provincianismo global’. “La globalización electrónica informática, en la que -dice Sloterdijk- los hombres superan las distancias, y el mundo vuelve a hacerse más pequeño, porque si la segunda etapa generó el cosmopolitismo, la tercera globalización produce un provincianismo global”[8].

Esta instalación del provincianismo global caracterizado por un mundo sincronizado se caracteriza por la eliminación de la lejanía y la reconfiguración de las culturas locales. Estos cambios se pueden conceptualizar con la construcción de Híbridos y palimpsestos donde se da cuenta cómo los hombres fundan sus identidades en épocas de globalización. Son categorías que proponen en su esencia la heterogeneidad cultural, diferenciando lo que tienen de imaginarios compartidos y diferentes y el carácter conflictivo que los actores globales y locales.

 

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Esta idea de hibridación cultural sustenta una nueva construcción de los imaginarios simbólicos y será objeto de un próximo análisis en una segunda entrega de estas investigaciones en curso.

Por ahora, sólo diremos que en el análisis de la constitución híbrida de las identidades la discusión se trasladará hacia la problemática de la integración, de las transformaciones en las nociones de espacio territorial y cronología temporal, desde dónde se planteará un cuestionamiento de los referentes clásicos y la manera como habitualmente pensamos los procesos de construcción de las identidades bajo la forma de Estados-Nación.

 

 

Lic. Liliana Vásquez Rocca

 

Bibliografía

– AUGE, Marc, Los no-lugares. Espacios del anonimato. Una antropología de la sobremodernidad, Ed. Gedisa

– BALARDINI, Sergio. De los jóvenes, la juventud y las políticas de juventud. Última Década. Políticas Públicas y Juventud. Tribus Urbanas. Santiago de Chile, Ediciones CIDPA, septiembre de 2000.

GIANNINI, Humberto, La “reflexión” cotidiana. Hacia una arqueología de la experiencia, Editorial Universitaria, 2004

– KROTZ, Esteban. La Otredad Cultural entre Utopía y Ciencia, Fondo de Cultura Económica, México 2002

– MARTIN BARBERO, Jesús “Nuevos mapas culturales de la integración y el desarrollo“. En Bernardo Kliksberg y Luciano Tomassini (compiladores): Capital social y cultura: claves estratégicas para el desarrollo. Buenos Aires: Fondo de Cultura Económica. 2000, p. 337.

– MICHAELSEN, Scout y JOHNSON, David, Teoría de la Frontera. Los límites de la política cultural, Editorial Gedisa, Barcelona, 2003.

– SLOTERDIJK, Peter, El desprecio de las masas; Ensayos sobre las luchas culturales de la sociedad moderna, Editorial Pre-textos, Valencia, 2002.

– SLOTERDIJK, Peter,, Pre-textos, Valencia, 2001.

 

SLOTERDIJK, Peter, Esferas II. Globos. Macroesferología,. Siruela, 2004.

Artículos

VÁSQUEZ ROCCA, Adolfo.

  1. “Peter Sloterdijk; Esferas, helada cósmica y políticas de climatización” En Eikasia Revista de Filosofía, julio 2006, Oviedo, España. ISSN: 1885-5679
  2. “Peter Sloterdijk; Microesferas íntimas y úteros fantásticos para masas infantilizadas”, en NÓMADAS Revista Crítica de Ciencias Sociales y Jurídicas. Universidad Complutense de Madrid, | Nº 15 | Enero-Junio 2007, pp. 193-200.
    http://www.ucm.es/info/nomadas/15/avrocca_microesferas.pdf
  3. “Sloterdijk y Canetti; El detonante iconográfico y operístico de la política de masas”, en NÓMADAS Revista Crítica de Ciencias Sociales y Jurídicas. Universidad Complutense de Madrid, | Nº 15 | Enero-Junio 2007, pp. 201-214.
    http://www.ucm.es/info/nomadas/15/avrocca_detonanteiconografico.pdf

 

[1] SLOTERDIJK, Peter, Esferas II -capítulo 8-

[2] MICHAELSEN, S. Y JOHNSON D., Teoría de la Frontera, Los límites de la política cultural.

[3] VASQUEZ ROCCA, Adolfo, Peter Sloterdijk; Esferas, helada cósmica y políticas de climatización. 2007

[4] SLOTERDIJK, Peter, Esferas II. Globos. Macroesferología,. Siruela, 2004, p. 843.

[5] VASQUEZ ROCCA, Adolfo, Peter Sloterdijk; Esferas, helada cósmica y políticas de climatización. 2007, p. 3

[6] SLOTERDIJK, Peter, Esferas II. Globos. Macroesferología,. Siruela, 2004. p. 848

[7] GIANINNI, Humberto, La “reflexión” cotidiana. Hacia una arqueología de la experiencia, Editorial Universitaria, 1989, Santiago.

[8] VASQUEZ, Adolfo, Peter Sloterdijk; Esferas, helada cósmica y políticas de climatización. 2007, p. 9.

 

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Liliana Vásquez Rocca

 

Lic. Liliana Vásquez Rocca

[*] Licenciada en Comunicación Social, Pontificia Universidad Católica de Valparaíso. Periodista. Cursa Postgrado en Filosofía Instituto de Filosofía PUCV.

Ver:

Sloterdijk; De la ontología de las distancias al surgimiento del ‘provincianismo global’ – Liliana Vásquez Rocca

http://www.psikeba.com.ar/articulos/LVR_Sloterdijk_Ontologia_de_las_distancias.htm

Filosofía y mundo sincrónico; post-humanismo, globalización y macroesferología en Sloterdijk (pp. 76-88)

Liliana Vásquez Rocca http://www.konvergencias.net/lilianavasquezrocca145.pdf

Peter Sloterdijk

Peter Sloterdijk ©Adolfo Vásquez Rocca

Ver:

SLOTERDIJK; ESFERAS, GLOBALIZACIÓN Y ESTORNUDOS METAFÍSICOS Por Adolfo Vásquez Rocca

FILOSOFÍA Y GLOBALIZACIÓN; DE LA ‘TRANSPARENCIA DEL MAL’ A LA VIOLENCIA DE LO GLOBAL Jean Baudrillard

EL DESPRECIO DE LAS MASAS, DE PETER SLOTERDIJK [Adolfo Vásquez Rocca]

 

Adolfo Vásquez Rocca

PETER SLOTERDIJK; EL DESPRECIO DE LAS MASAS,

EL DETONANTE ICONOGRÁFICO Y OPERÍSTICO DE LA POLÍTICA DE MASAS.

 

 

Dr. Adolfo Vásquez Rocca

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Peter Sloterdijk, El desprecio de las masas. Ensayo sobre las luchas culturales de la sociedad moderna, Pre-Textos, Valencia, 2001, 102 pp.

Die Verachtung der Massen

Peter Sloterdijk ©

 

1.- La entrada en escena de las masas.

A.-

Las masas han irrumpido en la escena de nuestro tiempo, configurándola, deviniendo sujeto y dotándose de una voluntad y una historia. Como lo había prefigurado Hegel se trata del desarrollo de la masa como sujeto. En este fenómeno se presagia la aparición de un poderoso y sospechoso actor sobre el escenario político. Cuando la masa se dota de voluntad cabe atisbar el fin de la época de la altivez idealista. Tan pronto como la masa se considera capaz de acceder al estatuto de una subjetividad o de una soberanía propia, los privilegios metafísicos desaparecen. La exaltación de lo masivo y ruidoso, lo violento y coactivo, así como la fascinación por la aglomeración y el desfile de tropas resultan irresistibles para las sensibilidades totalitarias siempre ávidas de agitación y despliegue de poderío.

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Con el ascenso de las masas a la categoría de sujeto se produce el colapso de la visión romántico-racional del sujeto democrático consciente de sus deseos. La tesis aquí en juego, y de la cual se derivarán serias consecuencias, es que en la constitución originaria del sujeto masificado predominan las motivaciones opacas. Como advierte Sloterdijk, en el seno de la masa los individuos excitados no componen lo que la mitología de la discusión -la sociología convencional- denomina un público; ellos, al contrario, se concentran en un punto donde se forman hombres sin perfiles, los que confluyen a un lugar donde todo por sí mismo se revela como lo más denso [am scwärzesten]. Este ímpetu hacia el tumulto humano revela que en la escena original de la formación del yo colectivo existe un exceso de material humano, una sobre-densidad.

Estas observaciones son fundamentales para la comprensión de la naturaleza insuperablemente inerte e impenetrable de la formación de la subjetividad.

En la era del individualismo burgués, definido por la creación de distancias entre los sujetos, donde el propio sistema aisla a los individuos entre sí, y los dirige a cada uno de ellos hacia el esfuerzo solitario de tener que llegar a ser ellos mismos, “nadie puede aproximarse, nadie alcanza las alturas del otro”[1]. En el tumulto, en cambio, se derriban todas las distancias. Allí donde la turba humana se hace más densa, empieza a tener efecto una prodigiosa marea desinhibida. La masa tumultuosa vive de esta voluntad de descarga.

 

Sólo todos juntos pueden liberarse de sus cargas de distancia. Eso es exactamente lo que ocurre en la masa. En la descarga se elimina toda separación y todos se sienten iguales. En esta densidad, donde apenas cabe observar espacios, entre ellos, cada cuerpo está tan cerca del otro como de sí mismo. Es así como se consigue un inmenso alivio. La inmersión del yo en el colectivo que lo contiene y supera.

 

 

 

La masa, como una prolongación ontológica del individuo, manifiesta algunas de las propiedades de éste: se angustia, se excita, se protege, se enriquece, se desarrolla y fenece. A diferencia de los individuos aislados y aunque esté constituida por ellos, la masa opera como una entidad autónoma y obedece a un determinismo disímil. La agresión exterior a la masa, por ejemplo, sólo podría fortalecerla, mientras que un ataque interno podría implicar un peligro extremo.

Así, entre los atributos principales que pueden reconocerse en la masa están la compulsión a crecer en número y en concentración; la masa ama la densidad y siempre se mueve hacia algo. Existirá mientras tenga una meta no alcanzada.

La compulsión a crecer es la primera y suprema característica de la masa. Incorpora a todos los que se pongan a su alcance. La masa natural es la masa abierta, sin límites prefijados. Con la misma rapidez que surge, la masa se desintegra. Siempre permanece vivo en ella el presentimiento de la desintegración, de la amenaza y de la que intenta evadirse mediante un crecimiento acelerado. La masa cerrada renuncia al crecimiento y se concentra en su permanencia, se establece y crea su lugar para limitarse, crea su propio espacio protegido y vigilado de las influencias externas.

Nada teme el hombre más que ser tocado por lo desconocido. En todas partes el hombre elude el contacto con lo extraño. Aún cuando se mezcla con gente en la calle, evita cualquier contacto físico. La rapidez con que nos disculpamos cuando se produce un contacto físico involuntario, pone en evidencia esta aversión al contacto.

 

 

Solamente inmerso en la masa, puede liberarse el hombre de este temor a ser tocado. Es la única situación en la que ese temor se convierte en su contrario. Para ello es necesaria la masa densa, en la que cada cuerpo se estrecha con el otro; densa, también, en su constitución cívica, pues dentro de ella no se presta atención a quién es el que se estrecha contra uno. En cuanto nos abandonamos a la masa, dejamos de temer su contacto. Llegados a esta situación ideal, todos somos iguales.

 

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Adolfo Vásquez Rocca

Muchedumbres ha habido siempre. Ocurre que es ahora -desde comienzos del siglo XX- cuando se han hecho visibles y se han puesto en marcha, ingobernables, arrasando e imponiéndose sobre los individuos –sobre los personajes principales y dotados de excelencia o nobleza. El decir de la gente -que compone un coro nutrido de voces que opinan más o menos lo mismo y se estructura en forma de ”usos establecidos” o lugares comunes asume el carácter de ley; de modo tal que de pronto nos hallamos ante suntuosas “vigencias”, usos sociales que no precisan para su extensión de comprensión sino, tan sólo y primariamente, de presión. Se ponen de manifiesto porque sencillamente se imponen. La sociedad, la gente, no tiene ideas propias. La colectividad no piensa, y, estrictamente hablando, tampoco tiene opiniones, sino que las contiene y en ellas está instalada[2] -aun cuando no repare en ello. Las ‘opiniones’ pues se imponen tanto por el arrastre propio de lo vulgar y simple, como por el poder comunicativo que las “ideas” de esta índole suelen comportan en la coacción de unos grupos de individuos concretos sobre otros. Luego, por la fuerza de la costumbre se generalizan hasta que entran en desuso, por cansancio o por su desvelamiento.

Look and Philosophy – Posmodernidad por Adolfo Vásquez Rocca

 

 

 

 

 

Aun cuando, “la” opinión pública sea en realidad una ficción, ella intenta, como se ha mostrado, imponerse y dominar el gusto bajo la coerción del autovalidado sentido-común; sera desde el lugar común, desde donde las masas -la opinión pública- intentará tomar por asalto la razón y convencer que la ‘obligación’ democrática de los gobernantes es escuchar y seguir la voz de la calle, cuestión que se valida desde la convicción cívica de que todo poder y todas las formas legitimas de expresión proceden de las mayorías.

 

La presencia de las masas, de las gentes saliendo a la calle a manifestarse movidos por una suerte de pulsión autoafirmadora (que supone a la vez una fuerza negadora de la individualidad), pero también por una descarga de tensión, por una pasión o un instinto de supervivencia, como cuando el apremio y el miedo les paraliza y necesitan sacudírselos, allí buscan la calle y el amparo de la gente, el contacto con los otros, como ocurre, por ejemplo, al producirse una catástrofe, un terremoto o un incendio. Elías Canetti, junto con Ortega[3] –y en la actualidad Peter Sloterdijk– son quienes mejor han comprendido la fenomenología de la masa, denominando justamente “descarga” a su más característico movimiento interior.

 

El fenómeno más importante que se produce en el interior de la masa es la descarga. Es el instante en que todos los que forman parte de ella, se deshacen de sus diferencias y se sienten iguales. Las jerarquías que dividen, las individuaciones que diferencian, las distancias que separan; todo esto queda abolido en la masa. Únicamente en forma conjunta pueden liberarse los hombres del lastre de sus distancias. En la descarga se despojan de las separaciones y todos se sienten iguales.

Es en la densidad donde, como se ha señalado, cada cual se encuentra tan próximo al otro como a sí mismo, lo que produce un inmenso alivio. Y es en razón de este instante de felicidad, en el que ninguno es más ni mejor que el otro, como los hombres se convierten en masa.

 

Las masas cerradas tienden a la estabilidad, mediante la invención de reglas y ceremonias características que capturan a sus integrantes. En la asistencia regular a la Iglesia, en los actos cívicos, en las ceremonias militares, en la repetición precisa y conocida de ciertos ritos, se garantiza a la masa algo así como una experiencia domesticada de sí misma.

 

 

Otra hipótesis de interés acerca de los referidos mecanismos ceremoniales es la de Girard en torno a “la existencia de mecanismos victimales y su función en el origen de las religiones, las culturas y la humanidad”. Girard habla de mecanismos para “señalar la naturaleza automática del proceso y de sus resultados, así como la incomprensión e incluso inconsciencia de quienes participan en él”[4] .

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Adolfo Vásquez Rocca

 

 

Antes de la constitución de la humanidad, había violencia entre los homínidos. Se trataba de una violencia de rapiña, y era especialmente fuerte al interior de las especies más avanzadas, cuyas pautas dominantes eran frágiles y susceptibles de ser quebrantadas, al punto que se hicieron letales. Esta violencia de todos contra todos es un proceso simétrico, recíproco, porque es mimético, de manera que se trata de una violencia que es respondida con otra violencia similar.

 

 

 

Se trata de un proceso de imitación que no se ve frenado por las pautas de la comunidad, sino que se intensifica hasta hacerse una violencia de dos que se imitan el uno al otro, y se extiende por contagio para convertirse en violencia de todos contra todos. No obstante, en este punto no existen sino dos caminos: la disolución total de la comunidad por la violencia, o la transferencia de la violencia de todos contra una víctima.

 

No hay en el origen de la sociedad una decisión razonable o de un contrato, sino un mecanismo inconsciente, del mismo orden del deseo que toda la mimesis, y que Girard ha llamado “chivo expiatorio”, el cual probablemente ocurre cuando una diferencia, un rasgo de debilidad, distingue a un miembro particular del grupo en el combate por la ‘muta’ de destrucción. Así, en su perspectiva, la víctima tan sólo cuenta con el indicio de una violencia que no tiene causa, que sólo se origina en la misma violencia.

 

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Posmodernidad por Adolfo Vásquez Rocca

 

 

A partir de cierto grado de frenesí, la polarización mimética se realiza sobre la víctima única. Después que la violencia se ha saciado sobre esa víctima, se interrumpe necesariamente y el silencio sucede al alboroto. Este contraste máximo entre el desencadenamiento y la calma, la agitación y la tranquilidad crea las circunstancias más favorables que pueden darse para que despierte esa nueva atención. Como la víctima es la víctima de todos, en ese instante se fija sobre ella la mirada de todos los miembros de la comunidad. Por encima del objeto puramente instintivo (…) está el cadáver de la víctima colectiva y ese cadáver es lo que constituye el primer objeto para ese nuevo tipo de atención .

 

 

De este modo, siempre late la amenaza de un estallido, el que debe entenderse como la repentina transición de una masa cerrada a una abierta. La masa ya no se conforma con condiciones y promesas piadosas, quiere experimentar ella misma el supremo sentido de su potencia y pasión animales, y con este fin utiliza una y otra vez cuanto le brindan los actos y exigencias sociales.

 

 

El ataque desde fuera sólo puede fortalecer a la masa. Físicamente separados, sus miembros tienden a reunirse con más fuerza. El ataque desde dentro es, en cambio, peligroso de verdad. Una huelga que haya obtenido determinadas concesiones se desintegrará a ojos vistas. El ataque desde dentro obedece a apetencias individuales. La masa lo siente como un soborno, como algo inmoral, ya que se opone a su clara y transparente condición básica. Todo el que pertenece a una masa lleva en sí a un pequeño traidor deseoso de comer, beber, amar y vivir en paz. La masa está siempre amenazada desde adentro y desde afuera. Una masa que no aumenta está en ayunas.

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Adolfo Vásquez Rocca

B.-

 

Una de las primeras cosas que se descubre al moverse por una gran ciudad es el hecho de que la gente parece desplazarse errática, con el sentimiento de ser una isla solitaria, sin conexión con las de su alrededor.

 

 

Al respecto Sloterdijk nos refiere en El desprecio de las masas una descripción muy afín a los tiempos actuales cuando destaca que: “Ahora se es masa sin ver a los otros. El resultado de todo ello es que las sociedades actuales o, si se prefiere, postmodernas han dejado de orientarse a sí mismas de manera inmediata por experiencias corporales: sólo se perciben a sí mismas a través de símbolos mediáticos de masas, discursos, modas, programas y personalidades. (…) La masa postmoderna es una masa carente de todo potencial, una suma de micro-anarquismos y soledades que apenas recuerda la época en la que ella – excitada y conducida hacia sí misma a través de sus portavoces y secretarios generales- debía y quería hacer historia en virtud de su condición de colectivo preñado de expresividad.”[5]

La sociedad entonces se fragmenta en pequeñas epidemias cerradas, que ni se mezclan ni se comprenden, lo que aumenta los problemas de violencia, pequeñas sectas de gente idéntica enfr

 

Zizek, en La metástasis del goce, recurre a categorías freudianas para referirse a la circulación simbólica de la violencia, conjeturas en torno a un orden sacrificial donde la inmolación tiene lugar en vistas a un credo fundamental por el que no sólo se esta dispuesto a matar, sino también y de modo principal, a morir, para ello no es necesario recurrir a racionalizaciones espurias para caer en la cuenta que la violencia encuentra su anclaje en referencias simbólicas. El ideario, la cosmovisión que comporta un discurso será siempre secundario frente a la puesta en marcha de los instintos, eventualmente crueles, por el detonante iconográfico y operístico de la política de masas[6].

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El esquema que presenta Zizek[7] deja entrever además el rechazo de lo simbólico propio del discurso capitalista, cuyas formas de dominación se cimentan, precisamente, en ese tipo de negaciones. Es a esto lo que Sloterdijk llama la falsa conciencia ilustrada, un claro síntoma del tardo-capitalismo es la negación de la distancia entre la máscara ideológica y la realidad social. La fórmula es simple: “ellos saben muy bien lo que hacen, pero aún así, lo hacen. La razón cínica ya no es ingenua, sino que es una paradoja de una falsa conciencia ilustrada: uno sabe de sobra la falsedad, está muy al tanto de que hay un interés particular oculto tras una universalidad ideológica, pero aún así, no renuncia a ella.”[8]

Entre los tipos de muerte que una horda o un pueblo puede imponer a un individuo, puede distinguirse dos formas principales. Una de ellas es la exclusión, y la otra, la ejecución colectiva. En este segundo caso, se conduce al condenado a un lugar abierto y se lo lapida. Todo el mundo participa en esta muerte; alcanzado por las piedras de todos el culpable se desploma. Nadie es designado como el ejecutor. Es la comunidad entera la que mata. La tendencia a matar colectivamente subsiste incluso allí donde se ha perdido la costumbre de lapidar. La muerte por el fuego puede comparársele: el fuego actúa en lugar de la muchedumbre que deseó la muerte del condenado.

La desintegración de la masa de acoso, una vez que ha cobrado su víctima, es particularmente rápida. Los poderosos que se sienten amenazados son muy conscientes de este hecho y suelen arrojar una víctima a la masa para detener su crecimiento. Muchas ejecuciones políticas han sido ordenadas sólo con este fin.

La repulsa que provoca la ejecución colectiva es de fecha muy reciente y no debe subestimarse. Pero también hoy participa todo el mundo en las ejecuciones públicas a través de los medios de comunicación. En el público de los medios se ha mantenido viva una masa de acoso moderado, tanto más irresponsable cuanto más alejada queda de los acontecimientos; esta es su forma más despreciable.

 

 

 

Ahora bien, Canetti denomina “cristales de masa” a esos pequeños y rígidos grupos humanos, bien delimitados y de gran estabilidad, que sirven para desencadenar la formación de masas. Los así llamados “cristales de masa” representan una gran densidad. Es importante que tales grupos sean visibles en su conjunto, que se los abarque de una mirada. Su unidad importa mucho más que su tamaño. El cristal de masa es duradero. Sus integrantes han sido adiestrados para compartir un plan de acción o unas determinadas ideas. Quien los vea o los conozca deberá sentir, ante todo, que jamás se desintegrarán.

 


Adolfo Vásquez Rocca

 

 

 

Leer más:

Peter Sloterdijk; El Desprecio de las Masas

Dr. Adolfo Vásquez Rocca

2.- El desprecio de las masas Juan Malpartida

 

 

 

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Sloterdijk por Adolfo Vásquez Rocca

 

 

Para el filósofo Peter Sloterdijk, la característica que adopta la masa en nuestro tiempo es un fenómeno poco pensado a pesar de ser radicalmente moderno, y por lo tanto es causa y expresión de nuestro tiempo. Si Hegel pensó a comienzos del siglo XIX que la sustancia adoptaba la forma del sujeto, la novedad ha sido el rápido desplazamiento hacia una masa que parece poseer esta cualidad sustantiva.

Para el filósofo Peter Sloterdijk, la característica que adopta la masa en nuestro tiempo es un fenómeno poco pensado a pesar de ser radicalmente moderno, y por lo tanto es causa y expresión de nuestro tiempo. Si Hegel pensó a comienzos del siglo XIX que la sustancia adoptaba la forma del sujeto, la novedad ha sido el rápido desplazamiento hacia una masa que parece poseer esta cualidad sustantiva.

A lo largo de El desprecio de las masas la noción de masa, lejos de ser clara, desvela una inquietante ambigüedad. Adulada y despreciada, temida y usada, la masa es la depositaria de nuestras esperanzas, pero también la que suscita nuestro desdén: nos gustaría apartarnos y extraer nuestro peculiar sujeto, ese que se rige por su propia voluntad, por sus propios deseos y pensamientos; pero la capacidad de absorción de la masa nos dice que eso que tanto apreciamos individualmente es, precisamente, lo que somos todos. El origen de este complejo igualitarismo estaría, según Sloterdijk, en Thomas Hobbes (1588-1679): su reducción casuística del comportamiento humano a un último resorte común, el miedo, nos convierte a todos, esclavos y amos, en sujetos bajo sospecha. Una sospecha que a poco que se la desarrolle transforma la vertical noción estamental de clases y privilegios, heredera de la monarquía, en una realista y horizontal. Con el igualitarismo antropológico de Hobbes se inicia la abolición teórica de la nobleza. El paso siguiente lo da Spinoza (1632-1677). Para éste, el vulgus es una modificación (una encarnación a pequeña escala) de la sustancia divina y por lo tanto habrá de volver a la totalidad de la que parte; sin embargo, cree en la necesidad de que la masa se autogobierne. Pero aún habría de conocer la masa otras vueltas de tuerca en su aventura de reconocimiento. Marx, siguiendo a Hegel y llevándolo al campo político que inauguraría el siglo XX, entendió que esa sustancia estaba vaciada de su contenido o, dicho de otra forma, alienada por la explotación. Se trata de una visión materialista, sin duda: el economicismo de Marx supone una visión de la sociedad regida por la ley de producción. La masa proletaria produce un objeto que no puede consumir, y lejos de afirmarla la niega. “El imperativo categórico revolucionario —vuelvo a Sloterdijk—, si quería realizar la completa rebelión antropológica, [aún tenía que] restituir la sustancia vaciada y explotada a la forma completa del sujeto.”

Este igualitarismo ha conocido, lógicamente, excepciones, y las más brillantes quizás hayan sido las de Carlyle y Nietzsche, espíritu éste antidemocrático que opuso el crecimiento de unos pocos creadores a la satisfacción de la mayoría. (No podemos detenernos en una nota como ésta en Gabriel Tarde, Gustave Le Bon, Freud y otros.) El último eslabón decisivo lo engarzó Martin Heidegger al desplazar en Ser y tiempo (1922) la ideología hegeliana del espíritu hacia la existencia. Aunque Sloterdijk lo ignora en su libro, debemos mencionar a Ortega y Gasset; pensó, al mismo tiempo que el filósofo alemán, el deslizamiento hacia la existencia como terreno donde la persona se juega lo que va a ser. El ser es, pues, un devenir que nos compete. También escribió Ortega tempranamente sobre la masa (La rebelión de las masas se comenzó a publicar en 1927), pero aunque tiene observaciones lúcidas, su idea de la sociedad es jerárquica. Volviendo a Heidegger, es sabido que lo que denomina existencia se divide en aquellos que son capaces de pensar el ser (nuestra existencia propia) y aquellos (casi todos) que viven del lugar común, en el dominio masificado de los otros.


Volvamos de lleno a la masa. Sloterdijk exalta la figura de Elias Canetti; de hecho, Masa y poder (1960) le parece el libro de antropología social más acerado e ideológicamente fecundo del siglo XX. No entra a valorar esa compleja obra, llena, por otra parte, de inexactitudes históricas y etnológicas, cuando no de una sorprendente carencia de interpretación. Nos quedamos a la espera de ese ensayo que sin duda le debe al inquietante y lúcido escritor judío-alemán. Por lo pronto nos señala lo obvio: que Canetti enseña que la crítica al fenómeno religioso (Marx), tan presente en los movimientos de masa, ha de pasar por la distinción “de las fuerzas de arrastre” con el fin de desembocar en una “clasificación de los buenos y malos fervores”.


En definitiva, la emancipación del individuo, por un lado, ha de insertarse en la masa (todos somos iguales, etc.); por el otro, ese mismo espíritu emancipatorio se ve abocado a chocar contra la petición que toda masa exige, para su propia subsistencia, de derogación del sujeto que piensa por sí mismo y quiere sus propios deseos. A este punto complejo es a donde quiere llegar este ensayo: a la tensión entre igualitarismo y diferencia, a “la disputa que se libra en torno a la legitimidad y procedencia de las distinciones en general”. En definitiva: la masificación igualitaria es un logro antinietzscheano que transforma la diferencia vertical (aristocrática, ontológica) en diferencia horizontal; o dicho por el propio Sloterdijk con agudeza: “en la diferencia que no hace distinciones.” El elemento radical de la masa es, pues, la existencia (que nos hace iguales), y por lo tanto toda distinción es relativa y secundaria. Este gran logro provocado por el cambio en el paradigma de la sustancia, tal como lo plantea Sloterdijk, contiene riesgos ante los cuales el individuo, que es quien quiere, el que de verdad puede remitirse a sí mismo como sujeto de sus deseos, debe estar vigilante. El peor riesgo: el imperio de las diferencias arbitrarias, o regidas por un igualitarismo antivalorativo, como —ejemplificaré por mi cuenta— el que denuncia Harold Bloom en la enseñanza de la literatura en las universidades de los EE. UU., o el caos insignificante de la pintura moderna, empeñada en amansar lo extraordinario. La masa está en nosotros, cierto, y por ello debemos, como dice Sloterdijk haciéndose eco de Cioran, provocar con lo excelso.

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Sloterdijk por Adolfo Vásquez Rocca

 

 

3.- Masa y Poder. – José Morella

 

 

El desprecio de las masas (Pre-textos). Este libro sigue la estela de Masa y Poder, de Elias Canetti, y en él Sloterdijk se dedica al rescate de la palabra masa. La diferencia entre la masa en tiempo de Canetti y la actual, dice Sloterdijk, es que antes la masa se reunía en lugares públicos (para montar revoluciones sociales o para oír discursos de Hitler) donde descargaba inconsciente tensión colectiva. Ahora ya no tiene la posibilidad de reunirse, ya no hay plazas públicas repletas de gente, sino masa “fraccionada, mediática y posmoderna”. La masa que antes descargaba fuerza, ahora busca entretenimiento. Ya no es ideológica sino consumidora. Intenta interrumpir cualquier discurso sobre sí misma, cualquier repuesta del individuo a la pregunta quién soy yo. El fascismo mataba el yo, pero en la sociedad actual el yo es tan grande que lo mata todo. Somos jaulas diseñadas para encerrar a nuestra libertad.

 

 

 

 

Esa masa narcisista se cree perfecta. Distingue, entre los partidos políticos que quieren captarla, dos tipos de discurso: el del progresismo que quiere desarrollarla, dirigirla para que mejore (es decir, incide en su perfectibilidad, en sus déficits) y el de la derechona o el centro que la adulan para seducirla, diciéndole que no necesita mejorar, que es fantástica como es. Se trata de desarrollar o mimar. Los que miman a la masa deben hacer que lo exento de interés sea interesante. Se deben centrar siempre en lo no llamativo, en lo trivial. Lo especial debe ser eliminado. Y esto porque, según Sloterdijk, la masa desprecia los actos libres. La identidad de la masa es lo semejante, mientras que la del ser humano libre es la diferencia. Por eso en las sociedades europeas las elecciones se ganan cada vez más a base de alimentar el asco a lo otro, a la inmigración o a las identidades nacionales periféricas. Se alude al “buen sentido” de la masa, a la que por supuesto no se la llama “masa”, sino electorado. Esto también explica el odio al artista, al hombre o mujer de genio, y la adoración de personajes producidos por la industria, triunfitos o famosos nacidos de la nada. La diferencia entre uno de estos productos y un artista es que el primero está diseñado para gustar a la masa desde antes de que le escuchen o le vean, y el segundo crea en soledad para que luego la gente se esfuerce en entenderle. El artista necesita producir un discurso propio, y el famoso-producto está pensado como ingrediente comercial de un mundo en el que todo discurso propio sobre el yo debe desaparecer. Lo que los intelectuales, y los escritores en particular, deben preguntarse siguiendo a Sloterdijk es hasta qué punto la literatura puede también pensarse desde el esquema de desarrollo-adulación: hasta qué punto el escritor conseguirá escribir sin adular al lector. Quizás sea posible, además de un poco reduccionista, intentar hablar de dos tipos de obra literaria: la que deja al lector con la sensación de ser un ente inteligente, cultivado, lúcido, bien colocado en el mundo, y aquella otra obra que nos inquieta, que hace brotar la sospecha de nuestra falibilidad, de nuestra miseria. Para nosotros sólo sirve la segunda, porque sin reconocimiento de nuestra propia humanidad, de nuestra falta, es imposible superarla o sublimarla. Aquel que no acepta que se equivoca es quien lleva más tiempo equivocándose. Sólo los escritores que nos devuelvan las palabras, la política, el desarraigo, la conciencia de pequeñez, y que nos señalen las estrategias de los que nos dominan podrán ayudarnos a dejar de ser masa. No es tan difícil ni tan lejano. Hay que ir a votar, como siempre. Desempolvar periódicos, sacarle brillo a las palabras de hace no tantos años. Volver a usar el lenguaje para convencer, que es para lo que ha servido durante toda la historia de la humanidad.

 

 

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Adolfo Vásquez Rocca

 

Peter Sloterdijk ©

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adolfovrocca@gmail.com

PETER SLOTERDIJK MIEMBRO DE LA ACADEMIA DE LAS ARTES DE BERLÍN Y CONDUCTOR DE ‘DAS PHILOSOPHISCHE QUARTETT’ -ZDF-

Adolfo Vasquez Rocca - Sloterdijk

 

Dr. Adolfo Vásquez Rocca

Pontificia Universidad Católica de Valparaíso – Universidad Complutense de Madrid

 

Sloterdijk Atmo-terrorismo - Adolfo Vasquez Rocca

 

El filósofo alemán Peter Sloterdijk1 fue designado -en junio pasado- miembro de la Academia de las Artes de Berlín junto a otros seis artistas e intelectuales.

 

La Academia de las Artes, actualmente presidida por el artista Klaus Staeck, tiene un total de 370 miembros alemanes y extranjeros y su tarea es difundir las tendencias actuales de las artes y la cultura y contribuir a la conservación del patrimonio intelectual.

 

 

 

En Berlín cuenta actualmente con dos sedes, una situada al lado de la Puerta de Brandeburgo y otra al lado del parque Tiergarten. Los miembros están distribuidos en seis secciones que son artes plásticas, arquitectura, música, literatura, artes escénicas y cine y nuevos medios.

 

 

 

 

 

Adolfo Vásquez Rocca

 

 

Los otros nuevos miembros son el escritor Friedrich Christian Delius, el crítico literario Peter von Matt, el compositor Manfred Trojahn, el cineasta Andres Veiel y los arquitectos y urbanistas Rena Wandel-Hoefer y Thomas Sievert.

 

Sloterdijk es el más polémico y conocido filósofo vivo en lengua alemana. El autor de la Crítica de la razón cínica y la Trilogía Esferas2 revolucionó el panorama del pensamiento en Europa cuando en 1999 difundió su ensayo Reglas para el Parque Humano3 en el que abogaba por un debate sin tabúes sobre la ingeniería y la manipulación genética, con la tesis de que quizá por esa vía se llegaría a transparentar los límites y alcances de tales tecnologías para la especie.

 

Sloterdijk, que ha sido candidato al Premio Príncipe de Asturias de Comunicación y Humanidades, es rector de una universidad especializada en nuevos medios y diseño -la Hochschule für Gestaltung, en Karlsruhe.

 

Sloterdijk - Adolfo Vasquez Rocca

 

Sloterdijk es además conductor de un programa de televisión en la cadena pública alemana -ZDF-: “El Cuarteto Filosófico”4 [Das Philosophische Quartett] -que tomó el nombre del célebre “Cuarteto literario” de Marcel Reich Ranicki- donde tienen lugar debates y análisis político-culturales de actualidad desde una óptica filosófica y estética. El Programa se emite -cada dos meses- el domingo en directo, en horario estelar, con una duración de una hora y se graba en un estudio instalado en la fábrica de cristal que posee el consorcio automovilístico Volkswagen en Dresde. En este sugerente programa Sloterdijk junto a selectos invitados realiza originalísimos análisis estético-fenomenológicos de los espacios humanos o Esferas -como prefiere llamarles-, una indagación de los dispositivos iconográficos de la política de masas, del imaginario del arte, de sus nuevas tecnologías y la ampliación de su concepto y competencias en ámbitos tan diversos como la literatura, la música pop, la mitología, la arquitectura, la medicina magnetopática, la psicología analítica, la mística, expresiones todas, que se sitúan en un cruce entre política y filosofía, para exhibir los forados de una y de otra, en una corrosiva representación del carácter volátil de la sociedades liberales, cuyo estatuto ontológico es un híbrido difícil de precisar, una inflación de las patrias en medio de la ontología de las distancias globales.

 

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Así en uno de los primeros programas se abordo la cuestión del miedo, con la colaboración de dos invitados inteligentes y experimentados en la vivencia del miedo, el alpinista y escritor Reinhold Messner, y el teólogo y ex disidente germano oriental Friedrich Schorlemmer. Temas no ajenos a las preocupaciones de Sloterdijk en obras recientes como Temblores de Aire; en las fuentes del terror.

 

Rosi López  Arte
Rosi López en ArteLista.com

 

En su obra Temblores de aire5 Sloterdijk se interna en las fuentes del terror, corriendo la niebla, buscando luz en el crepúsculo de la inmunidad, Sloterdijk mueve provocadoramente su pensamiento. Este escrito se arma bajo la lógica del pánico como argumento central de la política. Escrito entre la voladura de los rascacielos de Nueva York y el secuestro por un comando checheno de los asistentes al teatro de Moscú. Asalto cuya conclusión -que todavía suscita discusiones en torno a si los gases empleados eran enervantes, anestésicos o una mezcla inodora e incolora de ambos- parece la confirmación empírica de la fantasía profética de Haslinger, citada por Sloterdijk, cuando imagina en Opernhall la ópera de Viena convertida por unos criminales en una gran cámara de gas.

 

Sloterdijk - Adolfo Vasquez Rocca

 

Sloterdijk plantea en Temblores de aire6 algo acerca de este tipo de espanto cuando estudia detalladamente la originalidad de esta época, al considerar a la práctica del terrorismo, el concepto de diseño productivo y la reflexión en torno al medio ambiente como un tríptico organizador de un estilo de muerte: el modelo atmoterrorista y la guerra del gas. Es desde el medio ambiente, desde la necesidad elemental del respirar que proviene el cambio en los medios de agresión al semejante. Se arrebata la vida arrebatando los medios que permiten vivir, en una comedia económica de la asfixia.

 

Sloterdijk Atmo-terrorismo - Adolfo Vasquez Rocca

 

Sloterdijk, uno de los intelectuales convocados recientemente por el canciller Schröder para debatir sobre las consecuencias del nuevo escenario mundial en la era del atmo-terrorismo y las guerras de rehenes, se refirió al binomio miedo y seguridad, en relación con la política exterior estadounidense, que suele presentar Washington bajo la rúbrica “intereses de seguridad”. Destacó el filósofo cómo “vivimos en una sociedad obsesionada por la seguridad”, por las pólizas y las políticas de climatización corriendo el riesgo de perder nuestra libertad. El alpinista Reinhold Messner se refirió al miedo como un elemento clave para el desarrollo del intelecto. “El miedo está al comienzo del intelecto, el miedo de alguna manera hizo al hombre”, señaló Messner, en su intervención. El ex disidente y teólogo Schorlemmer insistió en que el miedo es un instrumento que manejan los regímenes totalitarios para controlar a la población.

 

Sloterdijk - Adolfo Vasquez Rocca

 

 

Sloterdijk partidario de que el pensamiento no sólo se difunda, sino que se visualice, se presta a esta experiencia única en la televisión europea, debido a que cree que la filosofía se encuentra aislada y estado de sopor en ciertos claustros universitarios, en esas especies de sociedades secretas donde el pensamiento languidece, de ahí la necesidad de buscar espacios en los nuevos medios, para conseguir llegar al gran público y así terminar con la ruptura -especialmente profunda en Alemania- entre el saber académico y las preocupaciones del hombre corriente, el ciudadano medio -con sus agobios y perplejidades.

Adolfo Vásquez Rocca

 

Adolfo Vásquez Rocca PH D.

 

ADOLFO VÁSQUEZ ROCCA. Doctor en Filosofía por la Pontificia Universidad Católica de Valparaíso; Postgrado Universidad Complutense de Madrid, Departamento de Filosofía IV, Teoría del Conocimiento y Pensamiento Contemporáneo. Áreas de Especialización: Antropología y Estética. Profesor de Postgrado del Instituto de Filosofía de la PUCV, del Magíster en Etnopsicología, Escuela de Psicología PUCV, Profesor de Antropología y de Estética en el Departamento de Artes y Humanidades de la UNAB. Profesor asociado al Grupo Theoria, Proyecto europeo de Investigaciones de Postgrado. Director de la Revista Observaciones Filosóficas http://www.observacionesfilosoficas.net/. Secretario de Ejecutivo de PHILOSOPHICA, Revista del Instituto de Filosofía de la PUCV http://www.philosophica.ucv.cl/editorial.htm, Editor Asociado de Psikeba Revista de Psicoanálisis y Estudios Culturales, Buenos Aireshttp://www.psikeba.com.ar/, miembro del Consejo Editorial de Escaner Cultural Revista de arte contemporáneo y nuevas tendenciashttp://www.escaner.cl/ y Director del Consejo Consultivo Internacional de Konvergencias, Revista de Filosofía y Culturas en Diálogo.

 

Dr. Adolfo Vásquez Rocca

http://www.psikeba.com.ar/obras/AVR/autor.htm

 

| E-mail:adolfovrocca@gmail.com

 

1 SLOTERDIJK, Peter, Hochschule für Gestaltung, Karlsruhe, Alemania. Referencia a la obra de Peter Sloterdijk: http://www.psikeba.com.ar/recursos/autores/sloterdijk.htm

2 VÁSQUEZ ROCCA, Adolfo, “Peter Sloterdijk;. Esferas, helada cósmica y políticas de climatización”, En Debats, ISSN 0212-0585, Nº 94, 2006, pags. 6-13, Valencia; y Eikasia, Revista de Filosofía, 5 (julio 2006); http://www.revistadefilosofia.com/SLOTERDIJK.pdf

3 VÁSQUEZ ROCCA, Adolfo, “Peter Sloterdijk; De las ‘Normas para el Parque humano’ a la biotecnología y el discurso del posthumanismo”, En Opinatio, Barcelona, 2006 http://usuarios.iponet.es/ddt/biotecnologia.htm

4El Cuarteto Filosófico, Programa -ZDF-: http://www.zdf.de/ZDFde/inhalt/8/0,1872,1021352,00.html

5SLOTERDIJK, Peter, Temblores de aire, en las fuentes del terror, Ed. Pre-Textos, Valencia 2003

6SLOTERDIJK, Peter, Temblores de aire, en las fuentes del terror, Ed. Pre-Textos, Valencia 2003

ROSI LÓPEZ; EXPOSICIÓN “TEMBLORES DE AIRE”

 

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