ZOOLOGÍA POLÍTICA


ROSI LÓPEZ; ‘ESFERAS’ Arte en la Escuela Contemporánea de Humanidades (ECH)

Noviembre 2007

ROSI LÓPEZ; LA TRILOGÍA ‘ESFERAS’

ROSI LÓPEZ – EXPOSICIÓN

 

 

2007

Temblores de aire III - Rosa Maria López Mart�nez

Rosi LópezTemblores de aire [óleo sobre tela 1]

 

ROSI LÓPEZ; EXPOSICIÓN “TEMBLORES DE AIRE”

ArteLista.com - Tu directorio de arte en Internet

Ver: Obras de Rosi López Martínez

 

Exposición virtual de la artista

Arte en internet

 BBVA

Rosi López  Arte

ROSI LÓPEZ

E X P O S I C I Ó N

Arte en torno a la Trilogía ‘Esferas’ de Peter Sloterdijk

 

Escuela Contemporánea de Humanidades (ECH) C/ Eraso, 20. 28028, Madrid. Del 15 de noviembre de 2007 al 15 de marzo de 2008.

 

Temblores de aire II - Rosa Maria López Mart�nez

ESFERAS

La ECH acogerá a lo largo del 2008 tres exposiciones pictóricas sobre ‘Esferas: Burbujas, Globos y Espumas’, con las que pretende rendir un sincero homenaje visual al pensamiento del filósofo alemán Peter Sloterdijk (Karlsruhe, 1947), catedrático de Filosofía en la Hochschule für Gestaltung de Karlsruhe, y muy especialmente a su opus magnum y trilogía “Esferas” (1998-2004).

Esta trilogía filosófica de Sloterdijk, que pretende ser una historia antropológica de la humanidad a partir de conceptos exclusivamente espaciales, fue magistralmente estructurada por el célebre pensador en tres modalidades diferentes de esferas: las burbujas de las matrices simbólicas primitivas, los globos del gran proyecto ilustrado de globalización y las espumas de la crisis posmoderna del medioambiente. [Obra de Rosi López]

En la misma línea de una ontogénesis del espacio existencial, se programarán tres exposiciones temáticas con los motivos sloterdijkianos de la burbuja matricial, el globo universal y la espuma individual, sin perder nunca el enfoque cosmológico que anima la trilogía “Esferas”.

En este sentido, el arte contemporáneo parece estar superando de una vez por todas el formalismo vacuo y autónomo del punto, la línea y el plano de la gramática vanguardista, para favorecer a la eclosión de formas preñadas de multitud de sentidos existenciales; asimismo, los artistas se adentran sin complejos en la circularidad narrativa de las formas, aquellas que servían de recipiente y envoltura a grandes relatos del mundo, con todos sus rodeos y circunvalaciones.

Hacía tiempo que el pensamiento estético necesitaba de un modelo general y elíptico de Gestalt, que no fuera un modelo minimalista ni cuadriculado, un modelo que encerrase un concepto genético del mundo contemporáneo y de su morfogénesis, por muy frágiles o permeables que fueran las paredes de dicho concepto en reelaboración.

Sloterdijk ha sido uno de los pocos filósofos que ha ofrecido a los artistas imágenes fecundas del mundo, además de ideas seminales de aproximación y desarrollo al devenir mundial. Quizá éste es el motivo por el cual “Esferas” ha sido muy leída entre artistas plásticos, porque ha sabido congeniar como nadie la Imagen del Mundo con el Mundo de la Imagen.

Escuela Contemporánea de Humanidades

EXPOSICIÓN

Temblores de aire, atmoterrorismo y crepúsculo de la inmunidad

Rosi López

Blade Runner - Rosa Maria López Mart�nez

Rosi López [óleo sobre tela ]

 

Se indaga a partir del análisis de Temblores de aire de Peter Sloterdijk los orígenes y naturaleza del terrorismo moderno, dando cuenta de una cierta racionalidad del terror la cual se articula bajo la lógica del pánico como argumento central de la política. Se reflexiona en torno a la originalidad de nuestra época a partir de la práctica del terrorismo, considerando el concepto de diseño productivo en él implícito, particularmente la manipulación del medio ambiente como dispensador de un nuevo estilo de muerte: el modelo atmoterrorista. Para finalmente dar cuenta de la constitución hipercomunicativa y la deflagración de los explosivos en la mutación del terrorismo, entendido éste como el arte de hacer hablar de sí mismo.


Rosi López  Arte

Temblores de aire II - Rosa Maria López Mart�nez

Rosi López– óleo sobre tela

Según Sloterdijk, el terror contemporáneo (el “atmoterrorismo”) se constituye sobre bases posmilitares ya que no está dirigido contra unidades específicas, sino que su principal objetivo es agredir el continuo medioambiental de cosas y personas que hace posible la vida de las poblaciones. Sloterdijk describe así el horror propio de nuestra época como “una manifestación modernizada de saber exterminador (…), en razón de la cual el terrorista comprende a sus víctimas mejor de lo que ellas se comprenden a sí mismas. Sloterdijk señalará el uso masivo de gas clórico por parte del ejercito alemán contra la infantería franco-canadiense en la batalla de Yprés como el momento inaugural del modelo atmoterrorista, lo cual supuso supuso la ampliación del escenario bélico y el desplazamiento del campo de batalla al entorno medioambiental.

Temblores de aire - Rosa Maria López Mart�nez

 

Rosi López– óleo sobre tela

A partir de esa escena se desarrolla todo un saber climatológico negro que no hará sino incrementar el conocimiento de las condiciones de vida del adversario con el fin de asfixiarlo por gases, producir tormentas de fuego que abrasen el aire y su entorno o saturar la atmósfera de radiaciones.

 

Es así, de esta forma, como Sloterdijk sindica el 22 de abril de 1915 como el comienzo, de una nueva era en nuestro presente: los alemanes derraman sobre las trincheras francesas ayudados por vientos favorables 5.700 botellas de gas mostaza. Fecha iniciática, según Peter Sloterdijk, o punto de inflexión en una genealogía de las armas de guerra que marcará la introducción del medio ambiente en la contienda entre facciones. El campo de batalla se ha ampliado hasta la atmósfera. Dos variables, desconocidas a nivel masivo -pero con algún precedente histórico- entran en juego en el gran arte de la guerra: la colaboración del individuo en su propia destrucción -a través de los procesos vitales que exigen la apropiación del medio ambiente- y una nueva dimensión, el tiempo, expresada a través de la latencia en la atmósfera de determinadas sustancias invisibles, y a través de la incubación en el cuerpo de esos mismos agentes. Tras formarse una espesa nube de seis kilómetros de ancho que el viento hacía avanzar; los soldados no podían dejar de respirar, y respirar era intoxicarse. Se inició el dominio del aire para sembrar terror.

Blade Runner - Rosa Maria López Mart�nez

 

 

 

 

Rosi López– Blane Runner

El terrorismo asociado al paroxismo de las tecnologías de manipulación del medio ambiente amenaza con eliminar las condiciones de vida de toda la especie. la guerra de gases, supuso la conversión de una ciencia natural como la climatología en una forma de control del medio en el que viven las poblaciones. En este sentido, Sloterdijk afirma que el “terrorismo es la explicación maximalista del otro bajo el punto de vista de su posible condición de exterminable”1.

 

Una ataque químico o bacteriológico como posibilidad de las nuevas formas del terrorismo, eliminarían de modo radical la capacidad de vivir, no apuntando ya sólo al cuerpo del enemigo según los métodos de la guerra convencional, sino estableciendo las condiciones de imposibilidad para la vida de ese cuerpo, que por respirar, actividad necesaria para la vida, aspira gas letal y se suicida. No hay pues refugio frente a esa guerra o a ese terrorismo de la misma forma que no hay abrigo en la guerra total asociada a la movilización total de Jünger.2 En ambos casos, el de la saturación del espacio y el de la movilización total, no hay ni tiempo ni lugar para reflexionar y desde el que ejercer la autonomía personal. Aplicando las categorías de la filosofía posmoderna puede señalarse que ya no hay distinción entre el interior y el exterior, no hay nada interno, latente, oculto ni por descubrir, todo está ahí fuera obscenamente alcanzable y visible, se trata como diría Baudrillard de la Transparencia del mal 3.

 

 

Según describe Sloterdijk, una primera fase de evolución del “atmoterrorismo” se extendería desde la I Guerra Mundial a las cámaras de gas de los campos de concentración nazi, pasando por su uso y desarrollo en la esfera civil durante el periodo de entreguerras (de hecho en esos años hubo un auténtica obsesión por los gases que incluso propició el diseño de máscaras para distintas situaciones sociales). Para Sloterdijk la segunda fase en la configuración del “atmoterrorismo” (especialmente en su vertiente estatal) estaría marcada por el desarrollo del armamento aéreo que permite la eliminación del efecto inmunizador de la distancia espacial y propicia la globalización de la guerra a través de los sistemas teledirigidos.

Buenos Aires - Rosa Maria López Mart�nez

 

Rosi López

A partir de las armas nucleares, la evidencia de la catástrofe, de la destrucción masiva y la muerte térmica en una inmediata explosión deja paso a una destrucción silente e imperceptible debido a la persistente radiación medioambiental. Las radiaciones no se ven, pero el enemigo comprende sus efectos, y el entorno se convierte en un espacio repleto de amenazas. Por ello, Sloterdijk concibe el terror moderno como una especie de explicacionismo, en el que hay una asimetría entre el que explica (y comprende antes de que se produzcan los efectos) y el explicado (que sólo “comprende” después de haberlos sufridos).


Azul profundo - Rosa Maria López Mart�nez

Rosi López

 

 

 

Así, tras el lanzamiento de las dos bombas atómicas sobre Hiroshima y Nagasaki y la explicitud de lo radiactivo, el momento ionosférico y las armas tele-energéticas representan, según Sloterdijk, “la culminación del dominio de lo atmosférico”. El momento ionosférico del ‘atmoterrorismo’ nos conecta con el desterramiento de los hombres, su desnaturalización, su aprendizaje de la desconfianza del sentido de la racionalidad y la inhibición de una confiada entrega que caracteriza a los individuos de la era post-humanista.

 

Para Sloterdijk son precisamente estas condiciones de exposición total, de amenaza y de vulnerabilidad lo que opera los factores de perturbación, las condiciones intelectuales de esta época requieren -como resguardo- aprender la desconfianza, pero ¿cómo desconfiar del aire?

 

Introducido el medio ambiente en la lucha entre facciones, las interacciones entre enemigos ponen al descubierto la vulnerabilidad de la respiración. El modelo atmoterrorista (y “atmo” es aire), por su alto nivel de abstracción y distancia de las víctimas, fragmenta la cadena de responsabilidades; además, es un método que se distribuye de inmediato en ambos lados del conflicto, por lo cual el terrorismo es un modo de luchar que no trata de apropiarse de la libertad del otro, sino de impedir que el otro tenga libertad de disfrutar de su medio.

Artefacto - Rosa Maria López Mart�nez

Rosi López

 

El ‘atmoterrorismo’ satura al mundo de peligro y agresión hasta el punto de desarraigar a los hombres, de desnaturalizarlos, empujándolos a emboscarse más allá de toda confiada entrega.

 

Sloterdijk nos presenta el paradigma del humanismo y del terrorismo hermanados en la figura del Profesor en Química Fritz Haber (1868-1934) responsable del “Instituto Emperador Guillermo de Dahlem para la Investigación químico-física y electroquímica”. Premio Nobel en 1918 fue asimismo asociado a la organización de la guerra química en la primera guerra mundial, padre de la máscara de gas y promotor de la llamada “campaña contra la eliminación de parásitos” en el campo agrícola. Todos estos laureles no impidieron que en su momento tuviese que emigrar en 1933 debido a su ascendiente judío, después de que todavía en el verano había asesorado al mando militar del Reich en cuestiones de gas tóxico. Murió en Basilea en 1934, en viaje a Palestina. Algunos de sus familiares perdieron la vida en los campos de Auschwitz, gaseados. Desinfectar con gases tóxicos a Europa de los sujetos impuros y animales fue parte de la fase atmosférica del genocidio.

 

Hijo de la alianza entre ciencia y aparato militar, encarnado por Fritz Haber4, el temblor del aire condensa el ideal de desinfección con el racismo (el Ciclón A se inventa en 1920 para desinfectar estancias plagadas de insectos; el Ciclón B será utilizado para exterminar judíos). La técnica permitirá diferenciar el interior del exterior, y así se hará, en 1924, la primera cámara de gas “civil”, en Nevada, para ejecutar la condena a muerte; el interior puede ser un tren subterráneo, y así el gas sarín llevado en bolsas podrá ser liberado por los seguidores de una secta. La verdad suprema se baja del vagón y dejan el tóxico en las entrañas de Tokyo.

 

 

Rosi López  Arte

 

El temblor es un matadero, sea un incendio como el de Dresde, o una nube como el Napalm con el que EE.UU. envolvió a Vietnam, o un experimento como el de los rusos en una isla con cientos de monos expuestos a bombas químicas. Temblamos todos, privados de la envoltura natural del aire.

 

Bajo un aire cada vez más turbio y asfixiante, la ilusión de cerrar una atmósfera. La aireación, el air-design, la aromatización y el confort olfativo construyen constelaciones atmosféricas, pero apenas sólo la ilusión de amparo. Y es que, como lo señaló Canetti5, a nada se encuentra tan abierto el hombre como al aire. Somos respiradores, pero bajo una atmósfera profanada y con formas de vida desmoronadas. “El terror hace explícito qué es el medio ambiente bajo el sesgo de su vulnerabilidad; la iconoclasia hace explícito qué es la cultura al experimentarla desde su posibilidad de ser parodiada; la ciencia hace explícito qué es la naturaleza primaria bajo la perspectiva de su contingencia a tenor de los avances tecnológicos”. Sloterdijk hace notar ciertas perplejidades a las que nos enfrenta el atmoterrorismo, cuestiones como que la ineludible costumbre de respirar es la que se vuelve contra aquellos que respiran, por cuanto estos, a fuerza de seguir la práctica de ese elemental hábito, se convierten en involuntarios cómplices de su propia destrucción. Después de los ataques con gas tóxico, el aire perdió su inocencia. Y los signos se cubrieron de fango. Todo podría estar latentemente contaminado o intoxicado.

 

Hasta el siglo XX la política y la guerra moderna tuvieron lugar en torno del Estado-nación, una entidad fija en un territorio extenso con una población relativamente repartida. Existía un campo de batalla, un escenario bélico, un terreno donde los ejércitos podían enfrentarse, para desde allí eventualmente proceder a la conquista territorial, de la cual las ciudades eran el último escenario de lucha. Las guerras mundiales, sobre todo la Segunda, marcaron un quiebre destinado a perdurar: la ciudad pasó a ser blanco de los ataques militares con bombardeos a la población civil. La estrategia militar evidentemente había tomado nota del formidable cambio por el que las poblaciones abandonaron las bastas extensiones para concentrarse en territorios pequeños como las ciudades. Atacar una ciudad sería, a partir de entonces, un hecho político. Para autores como Virilio, pero sobre todo Sloterdijk, aquí nace la lógica del terrorismo moderno y así lo expone en Temblores de aire6.

 

 

1SLOTERDIJK, Peter, Temblores de aire, en las fuentes del terror, Ed. Pre-Textos, Valencia 2003

2JÜNGER, Ernst (1895-1998) constituye, posiblemente a causa de sus participaciones – diametralmente opuestas – en ambas guerras mundiales, una figura privilegiada del escritor-soldado; sin embargo, Jünger fue cronológicamente, combatiente antes de ser escritor. Así, como subraya Marcel Decombis (Ernst Jünger, l’homme et l’œuvre jusqu’en 1936) siguiendo la línea trazada por el especialista de historia literaria Langenbucher, es necesario distinguir “el linaje de poetas que se convirtieron en soldados, de la joven generación (de la cual forma parte Jünger) que la guerra transformó en poetas”. En efecto, la generación intelectual alemana que había publicado anteriormente a 1914, entre otros R.G. Binding o St George, sintió la guerra como un cuestionamiento apocalíptico de la cultura de la cual formaba parte. Sin embargo, la generación literaria de Jünger o de Dwinger y Schauwecker, irrumpía en ese momento dentro de la historia contemporánea. En este sentido, Jünger forma parte de los autores que no esperaron ver madurar en ellos una vocación, sino que se sintieron incitados a la escritura por la crudeza de una experiencia belicosa que derrocaba el antiguo mundo y que debía ser contada sin artificio.

3BAUDRILLARD, Jean, La transparencia del mal (1989) Anagrama, Barcelona, 1990.

4Director científico del programa Gas para la Guerra que desarrolló el gas utilizado en Yprés, obtuvo el premio Nobel de Química en 1918,

5VÁSQUEZ ROCCA, Adolfo, “Sloterdijk y Canetti; El detonante iconográfico y operístico de la política de masas”, en NÓMADAS Revista Crítica de Ciencias Sociales y Jurídicas. Universidad Complutense de Madrid, | Nº 15 | Enero-Junio 2007, pp. 201-214, http://www.ucm.es/info/nomadas/15/avrocca_detonanteiconografico.pdf

6SLOTERDIJK, Peter, Temblores de aire, en las fuentes del terror, Ed. Pre-Textos, Valencia 2003

 

 

 

 

E X P O S I C I Ó N

Datos de Autor: ROSI LÓPEZ

Azul profundo - Rosa Maria López Mart�nez

 

Rosi López

 

 

Tras su paso por la Escuela de Bellas Artes y la Facultad de Arte en Viña del Mar y Valparaíso respectivamente, Rosi López radicaliza sus percepciones cinéfilas y estéticas, realizando una aproximación pictórica a los códigos y la iconografía propia del género de la ciencia ficción. Influencias cinéfilas plasmadas en una serie de pinturas en torno al arte cinematográfico y el fenómeno de los cult’ movies.

 

Posteriormente en su estancia en Madrid desarrolla una serie de obras en torno al paisaje de la devastación –post guerra del Golfo– la industria de la invasión militar y la amenaza bacteriológica.

Es así como Rosi López propone una reflexión en torno a los temas del progreso y la alineación en las sociedades postmodernas. Las obras ofrecen una conceptualización del futuro. El espacio cultural de la reproducción, la era de la clonación y la cosificación del ser humano. Blade Runner constituye una de sus obras más destacadas. En ella sueñan androides dentro de una vitrina. La inquietud de la autora esta situada en el paisaje industrial con sus plásticos y tejidos sintéticos, que producen desechos apocalípticos.

 

Rosi López  Arte

Los dominios perdidos

Rosi López  Arte

Rosi López

En su producción más reciente aparece un mundo de nostalgia donde a través de trenes abandonados, rieles oxidados, el otoño trae nostalgias del pueblo de la infancia, de la edad dorada, del país de nunca jamás, todo esto en un manifiesto tributo a la imaginería de Jorge Teillier, el poeta de la aldea y el origen. Sin duda una aproximación crítica de la autora al paisaje industrial, a la impersonalidad de las grandes ciudades. La sensibilidad neorromántica de esta última pintura nos reinstala tanto en el pasado memorable como en la nostalgia del futuro, en la confianza de que algún día seremos leyenda.

 

ROSI LÓPEZ Artista Plástica

E-Mail: rosilopez27@gmail.com

Bitácora Valparaíso – Madrid

1982-1984

Estudia en la Facultad de Artes de la Universidad de Playa Ancha

1998 y 2005

Estudia dibujo y pintura en la Escuela de Bellas Artes de Viña del Mar.

1989

Periplo Cinematográfico en Buenos Aires.

Museo del Cine, Cine Club Núcleo, Cinemateca Hebraica.

Influencias cinéfilas plasmadas en una serie de pinturas en torno al Arte cinematográfico y el fenómeno de los cult’ movies.

1990

Exposición “Micro-Espacios del Arte” en Sala Saint Paul’s, Association of British School in Chile.

Auto rojo - Rosa Maria López Mart�nez

Rosi López

 

 

1994

Exposición Colectiva “Cien Años de Cine” organizada por la Cineteca y la Dirección de Extensión de la Universidad Católica de Valparaíso.

(20 de diciembre al 15 de enero)

Buenos Aires - Rosa Maria López Mart�nez

Rosi López

1995

Exposición de pintura “De Metrópolis a Blade Runner”. Palacio Carrasco, Centro Cultural de Viña del Mar.

(19 de octubre al 4 de noviembre)

Blade Runner - Rosa Maria López Mart�nez

Rosi López

 

Blade Runner constituya una de las obras mas destacadas de Rosi López. En ella sueñan androides dentro de una vitrina. La inquietud de la autora esta situada en el paisaje industrial con sus plásticos, neumáticos y tejidos sintéticos, que producen desechos apocalípticos”.

1998-1999 Estancia en Madrid.

Desarrolla una serie de obras en torno al paisaje de la devastación –post guerra del Golfo– la industria de la invasión militar y la amenaza bacteriológica.

Temblores de aire - Rosa Maria López Mart�nez

 

Rosi López

Obras en depósito en la Facultad de Filosofía de la Universidad Complutense de Madrid.

Visitas de Estudio

 

Exposición retrospectiva de Francis Bacón, Galería A.M.S. Marlborough patrocinada por el British Council.

Exposición Arte Español Contemporáneo, Museo Reina Sofía, Madrid.

2000

Exposición “La Memoria de las Maquinas” Galería Arte Reñaca, Chile.

2001

Exposición “Estrategias para burlar las rutinas de la mirada.”

Casa de la Cultura de Limache. Con el Auspicio de la Escuela de Bellas Artes y la Universidad de Aconcagua.

Armario - Rosa Maria López Mart�nez

 

 

Rosi López

2002

Muestra “Parque de la Cultura” organizado por el Gobierno regional, Casa de la cultura de Limache y Escuela de Bellas Artes.

Artefacto - Rosa Maria López Mart�nez

Rosi López

 

2005

EXPOSICIÓN ROSI LÓPEZ Café-Arte 8ymedio, Valparaíso.

7 Octubre a 6 de noviembre 2005

2006

Estudiante Avanzada de Pintura – Escuela de Bellas Artes de Viña del Mar

Rosi López  Arte

Rosi López

ROSI LÓPEZ; EXPOSICIÓN

http://www.humboldt.edu/~first/images/education/HSU-Art-Education-students-prepare-their-lessons.jpg

 

Rosi López  Arte

Temblores de aire III - Rosa Maria López Mart�nez

Ver: Obras de Rosi López

Anuncios

POESÍA, NATURALEZA E HISTORICIDAD EN GEORGE TRAKL. Por Adolfo Vásquez Rocca

Dr. Adolfo Vásquez Rocca

 

La poesía como nostalgia

La poesía de Georg Trakl, de estilo abrupto y violento, poseía una rara densidad, en ella se une la nostalgia de la ternura y el presentimiento del fin del mundo. Sus premoniciones de desolación no podían ser comprendidas por sus coetáneos, confiados todavía en las apariencias del esplendor finisecular. Tampoco se podía comprender la videncia del poeta ruso Andrés Biely, el que escribía en 1921: “El mundo volará / por el estallido de una Bomba Atómica / en gavillas de electrones. / Descarnada hecatombe!”. En Trakl aparece un mundo de nostalgia y decadencia. Ya en 1917 Rilke escribía: “la poesía de Trakl es para mí el más conmovedor de los lamentos ante un mundo imperfecto”.

 

La de Trakl es una poesía que alude con melancolía a la casa de sus antepasados; a su ciudad natal, al paisaje de la comarca. Allí aparece un mundo de nostalgia y decadencia, propio de una ciudad que durante la Edad Media había tenido un gran esplendor, y que vivía de un pasado irrecuperable. Por oposición a la ciudad, Trakl se vuelve a la naturaleza, a la que ve exenta de la culpa de la caída1.

Así la ciudad de Trakl es imagen de la decadencia del mundo occidental que está relacionado con la figura poética del forastero, el solitario, el apátrida, cuya culpa radica sólo en el hecho, por lo demás inevitable, de existir en este mundo donde sólo habitan exiliados.

 

En contraposición a este tipo de nostalgia, la obra del poeta Jorge Teillier -el fundador de la tendencia conocida como poesía lárica, giro que denomina un tipo de escritura que pone énfasis al recuerdo del “paraíso perdido” de la edad primigenia, en la tierra ancestral, indagando los orígenes primordiales del ser humano- hace alusión constante al terruño, a la infancia, al hogar y al paisaje rural, pero como el lugar idílico al qué volveremos, de allí su particular nostalgia, la nostalgia del futuro. La forma de representación del mundo lárico es, en Teillier, el idilio, que se despliega como representación estática de una particular forma de vida -donde los habitantes de la aldea establecen relaciones de cooperación, correspondencia y armonía consigo mismo, con la colectividad y la naturaleza. Una unidad de vida y paisaje preservada sólo por el poeta, por el guardián del mito.

 

Para Teillier “el poeta debe dar cuenta primero del mundo que lo rodea a trueque de convertirse en un desarraigado”. Este esfuerzo de arraigo comporta una doble y simultánea operación: Por una parte una integración al paisaje al cual el poeta pertenece y por otra, la comparecencia de los antepasados que actúan en el proceso integrador como figuras míticas capaces de revelar en la realidad invisible un rango más alto de realidad, y por ello posibilitando reconocer lo que aún perdura en ella de auténtico a pesar de la ruinosa y desoladora cotidianidad. Como indica Rilke. “Para nuestros abuelos… cada cosa era un arca en la cual hallaban lo humano y en la cual agregaban su ahorro de humano”. En este sentido puede hablarse de lo lárico teillieriano como una poesía genealógica que salva la paradoja entre la aparente ahistoricidad del mito y la historicidad concreta de la existencia humana, una realidad impregnada de trasfondos arquetípicos, que posibilitan al lenguaje transfigurar la anécdota en mito2.

 

La instalación del poeta en la patria de su infancia, en el universo mítico de los ancestros, se cumple mediante las coordenadas espaciales del viaje, en un caso en ferrocarril desde la capital al pueblo sureño natal y en otro mediante el retorno poético al dominio perdido del sujeto, la infancia tutelada por sus antepasados.

 

“La muerte

esa manzana llevada por la bruja

ahora golpea los muros

sin dejarnos dormir

La muerte será una hoguera junto

a la cual nos agruparemos

Quizás alguna vez he muerto. Y era otro

Todos seguimos alguna vez nuestro cortejo

y hemos resucitado tantas veces

en el moscardón que ronda las casas”3.

 

Así, desde los primeros inmigrantes colonizadores de la frontera, van compareciendo los seres y los objetos que poblaron ese dominio perdido de la aldea con sus generaciones y sus pequeños acontecimientos locales (juegos, amoríos, festejos, vendimias, paseos, etc.), que descuellan únicamente por contraste con la cíclica repetición de siembras y cosechas que acontece según el imperecedero orden agrario.

En Chile la palabra “agrario” no puede sino remitir al proyecto utópico socialista que el gobierno de Salvador Allende intentó implementar –la reforma agraria4– pero curiosamente, en la obra de Teillier no encontramos referencias de orden político. Su inspiración -de carácter no ideológico- ligada más bien a experiencias universales de la naturaleza, la infancia y la muerte; el carácter “arcaico” del poeta como sobreviviente de un paraíso perdido, como testigo visionario -hoy forzosamente marginal- de esa edad dorada de lo humano, y como “guardián del mito y de la imagen hasta que lleguen tiempos mejores”, evoca más bien a Hölderlin y a cierto clima neorromántico propio del influjo telúrico de Georg Tralk Los lares de Teillier, la Frontera en cuestión parecen ser una trasposición de mundos eslavos y germánicos sobre la experiencia nativa del sur de Chile.

 

En relación con lo anterior, la investigadora Carolyne Wright en “In Order to Talk with the Dead: Selected Poems of Jorge Teillier”5 señala que a diferencia de otros poetas latinoamericanos, en la obra de Jorge Teillier hay una curiosa e interesante ausencia de tópicos políticos. La violencia sobre el históricamente (re)fundado mundo de La Frontera – los conflictos con las comunidades indígenas que habitaban esas tierras y que fueron relegadas a territorios marginales, sintomáticamente llamados reducciones, de manera análoga a la reducción de los restos humanos en las tumbas, para hacer lugar a otros- no aparece en la poesía de Teillier. Esta ausencia no puede atribuirse a un descuido del poeta – que era profesor de historia- , sino a una condición poéticamente necesaria para hacer posible y verosímil el ensueño de una comunidad en que estén conciliados la naturaleza y la cultura, el pasado y el presente, el hombre y su prójimo.

 

Las preocupaciones políticas y sociales con las que se han comprometido tantos escritores, no juegan, pues, en Teillier un papel relevante. Aunque “Retrato de mi padre, militante comunista” revela la afinidad de Teillier con el ideal revolucionario, él ha aclarado explícitamente que su poesía no ha de ser plataforma para polémicas ideológicas (sintomáticamente, aun en “Retrato” describe la utopía revolucionaria de su padre en términos bucólicos). En el prólogo a Muertes y maravillas, que constituye su ideario poético, escribe:

 

… a mí me parece que la poesía no puede estar subordinada a ideología alguna … Ninguna poesía ha calmado el hambre o remediado una injusticia social, pero su belleza puede ayudar a sobrevivir contra todas las miserias”6.

 

Pese a todo, en su crítica a la modernidad -Teillier- rechaza las valoraciones de la sociedad capitalista y sus consecuencias -el exacerbado consumismo y la desigualdad social- y propone excluirse de la vida ciudadana o, más bien, convertirse en “poeta residente” en la Provincia, en “comunidades” que, en su caso, afirman una forma de vida generosa y de aldea.

Trakl; Poeta del occidente aún oculto.

 

 

También la poesía de Trakl alude profusamente a la melancólica casa de sus padres, donde era un niño que al claro de luna salía a dar de comer a las ratas. El paisaje decadente del otoño, la infancia, la muerte, serán los grandes temas de su poesía.

 

Trakl, se sabe, fue un alumno mediocre, y al llegar la adolescencia se tornó poco sociable, hablaba corrientemente del suicidio y se aficionó al uso de las drogas. Algunos de sus biógrafos sugieren que pudo aficionarse a éstas por influencia de su madre, la cual era opiómana.

 

Probablemente estudió farmacia a fin de tener un más fácil acceso a las drogas. Estudió dos años en la Universidad de Viena y de este entonces parece datar su repulsión a las grandes ciudades.

 

En 1953, en su estudio sobre Georg Trakl, Martin Heidegger lo llama “poeta del occidente aún oculto, de una nueva generación renegada que sucederá a la actual”7, considerándolo el sucesor de Hölderlin. En su análisis de Trakl, Heidegger señala que el destino histórico de occidente es también el destino del linaje humano. Para Heidegger, es el habla la que habla a través de nosotros. Habría un recíproco destino entre humanidad y lenguaje. Es allí donde la noción de lugar es también la de reunión. Pues tanto como existe en lo humano una extrañeza del mundo, existe en el mundo una extrañeza del hombre, del cual el lenguaje guardaría un residuo inasible.

 

Heidegger, en este texto, vuelve la mirada a un idílico estado preindustrial, mirada que se corresponde con la sensibilidad neorromántica de los poetas láricos como Trakl, quienes están constantemente intentando regresar a la aldea –al pueblo natal– como muestra de rechazo (velado o inconsciente) de la ciudad moderna, creando un mundo imaginario en el cual declara verdaderamente habitar, y en donde se da el verdadero arraigo, la vuelta al mundo de la infancia y la confianza en la memoria y la leyenda. La memoria como dimensión del inconsciente de la modernidad, el momento en que acontecimiento y experiencia se singularizan en un momento único y a la vez fundante.

 

En la obra de Heidegger se está constantemente buscando retornar al origen, ya sea por el camino hermenéutico, ya por las señales de ruta dejadas en el devenir etimológico de las palabras o mediante la reconstrucción de sentidos primigenios a través de ejemplos tomados de una vida de aldea, en la cual se puede percibir una gran nostalgia, la misma que él –Heidegger –reconoce en la poesía de Trakl. Una nostalgia por aquel mundo del orden inmemorial de las aldeas y de los campos, en donde siempre se produce la misma segura rotación de las siembras y las cosechas, de sepultación y resurrección, tan similares a la gestación de los dioses propios de la poesía de Hölderlin. En las obras de Heidegger vemos las cosas dotadas de vida, las cosas vividas, el trato con las cosas cotidianas, con las cosas admitidas en nuestra confianza, esto es lo que Heidegger entenderá como el ser de lo útil.

Poesía, naturaleza e historicidad.

 

 

Los poetas son fundadores del ser; son, por lo mismo, los depositarios de los mitos fundacionales de un linaje, de una familia y más tarde de un pueblo, son los únicos capaces de revelarnos el origen y la esencia en cuya pérdida andamos arrojados en una existencia que nos vela su manifestación. La poesía es el nombrar fundacional del ser y de la esencia de todas las cosas, un decir por el cual sale a lo abierto por primera vez todo aquello con lo cual luego tratamos en el lenguaje cotidiano. Por eso la poesía nunca toma el lenguaje como una materia prima preexistente, sino que es la poesía misma la que posibilita el lenguaje8. La poesía es fundación del ser por la palabra. La poesía es el lenguaje prístino de un pueblo histórico. Un pueblo al que el poeta, como sobreviviente de un paraíso perdido, quisiera regresar, como testigo visionario –hoy forzosamente marginal– de esa edad dorada de lo humano. El mundo del verdadero arraigo, donde “la jornada de trabajo en el molino y el lugar de residencia del campesino reciben el saludo (…) Donde el molino prepara el grano que sirve para la preparación del pan”9. En atención al pan piensa el poeta en ese lugar de trabajo; el lugar del trato cotidiano con las cosas, donde acontece el cuidado de lo humano.

 

Es así como el dominio de la poesía es el de las palabras fundacionales de lo humano, palabras que preservan una forma de vida. La poesía es, pues, una ocupación. Su labor, como guardiana del mito, es instalar constantemente al hombre en su origen, en su pertenencia a la tierra, entendida ésta como la provincia, en oposición a la vida de la urbe, donde con el advenimiento de la técnica ha acontecido el oscurecimiento del ser (Ge-stell).

 

Ese ver la tierra como el lugar del origen, primer y último reducto de la lucidez, implica una reverencia religiosa ante el mundo, un temblor, una sensación de —para decirlo con Rudolf Otto, que ejerció cierta influencia sobre Heidegger— estar bajo la dependencia absoluta de lo sagrado.

 

Aquí pues, la tierra es entendida como aprendizaje. Aprendizaje que tiene lugar en el trato con las cosas mismas en su cotidianidad y el mundo es comprendido como la resolución de la “intimidad”. La intimidad se resuelve en el lenguaje, en el lenguaje sentido a la vez como amenaza y como inocencia. La amenaza a través de la posibilidad del ocultamiento (pseudos); la inocencia, a su vez, como la descuidada apertura al natural transcurrir de los días corrientes, en el uso del mundo del lenguaje, y de las palabras como instrumentos. Ese particular arraigo y sentido de pertenencia hace del hombre un ser histórico. “El hombre –como dirá Ortega10– no tiene naturaleza sino que tiene historia”. El hombre es lo que conserva en sí, lo que acumula. “El hombre tiene la edad de su primer recuerdo”11. El hombre es quien hace que dentro de él, eso que fue, siga siendo en la forma de haberlo sido12.

 

El habla es pues, un acontecer que funda, que coloca un mundo, que “pone” el ser del hombre. Este ser, es un ser dialogante, un ser que porta la existencia como diálogo porque éste es la unidad del ser histórico, que reúne lo que permanece con lo que se ha ido13. Existir en el tiempo es pues sentir nostalgia; una gran nostalgia, no sólo del pasado sino también del futuro. Es así como el poeta no es el que escribe poesía, sino el que habita poéticamente el mundo. El morar fundante del poeta consagra un modo de vida ya ido, pero que el reproduce y recrea constantemente, todo esto en la esperanza de que algún día seremos leyenda14.

 

 

Adolfo Vásquez Rocca PH. D.

 

Doctor en Filosofía por la Pontificia Universidad Católica de Valparaíso; Postgrado Universidad Complutense de Madrid, Departamento de Filosofía IV, Teoría del Conocimiento y Pensamiento Contemporáneo. Áreas de Especialización: Antropología y Estética. Profesor de Postgrado del Instituto de Filosofía de la PUCV, del Magíster en Etnopsicología, Escuela de Psicología PUCV, Profesor de Antropología y de Estética en el Departamento de Artes y Humanidades de la UNAB. Profesor asociado al Grupo Theoria, Proyecto europeo de Investigaciones de Postgrado. Director de la Revista Observaciones Filosóficas http://www.observacionesfilosoficas.net/. Secretario de Ejecutivo de PHILOSOPHICA, Revista del Instituto de Filosofía de la PUCV http://www.philosophica.ucv.cl/editorial.htm, Editor Asociado de Psikeba —Revista de Psicoanálisis y Estudios Culturales, Buenos Aires— http://www.psikeba.com.ar/, miembro del Consejo Editorial de Escaner Cultural —Revista de arte contemporáneo y nuevas tendencias— http://www.escaner.cl/ y Director del Consejo Consultivo Internacional de Konvergencias, Revista de Filosofía y Culturas, Argentina. ISSN 1669-9092 http://www.konvergencias.net/;

Miembro del Consejo Editorial Internacional de la Fundación Ética Mundial de México,

Miembro del Consejo Editorial Internacional de ‘Cuadernos del Seminario’ – Revista del Seminario del Espacio ISSN 0718-4247 Vicerrectoría de Investigación y Estudios Avanzados Pontificia Universidad Católica de Valparaíso.

 

adolfovrocca@gmail.com

1 TEILLIER, Jorge, “Georg Trakl, el profeta de occidente”, En El Mercurio, Santiago (11.02.1962), p.12.

2 DE NORDENFLYCHT, A., En AA.VV. El Descenso. Centro de Estudios Elénicos.UMCE. Colección Itex. Ensayos. Santiago, 1995.

3TEILLIER, Jorge, Crónica del forastero, Santiago: Imprenta Arancibia Hermanos, 1968. rastero

4 En las primeras décadas del siglo XX la sociedad rural chilena mantuvo la agraria tradicional, fundada en el predomino del gran latifundio y una jerarquía social rígida, autoritaria y paternalista. En vista de esta situación las demandas por una reforma agraria fueron desde comienzos de siglo una propuesta permanente de los sectores progresistas del país, como fue en el caso de la campaña presidencial del Frente Popular en 1938. Sin embargo, una vez en el poder los gobiernos radicales decidieron privilegiar la industrialización en el mundo urbano, postergando al rural. Como consecuencia, cientos de miles de campesinos emigraron a las ciudades en busca de un mejor futuro, mientras que la economía agraria comenzó a experimentar una crisis profunda caracterizada por su incapacidad productiva, siendo necesaria la importación de alimentos en los años cincuenta. A mediados de la década de 1960 con la llegada al poder de la Democracia Cristiana, a través de la Presidencia de Eduardo Frei Montalva, el proceso de reforma agraria alcanzó un impulso vertiginoso. Bajo el lema “la tierra para el que la trabaja” el programa reformista del nuevo gobierno buscó la modernización del mundo agrario mediante la redistribución de la tierra y la sindicalización campesina.

El nuevo gobierno Socialista de Salvador Allende continuó el proceso de reforma agraria, utilizando los instrumentos legales promulgados por el anterior gobierno, con el fin de expropiar todos los latifundios y traspasarlos a la administración estatal, cooperativas agrícolas o asentamientos campesinos. Este proceso también estuvo acompañado de una gran efervescencia campesina que se expresó en la ocupación o tomas masivas de predios, desatándose en el mundo rural un clima de violencia y enfrentamiento.

Al producirse el Golpe de Estado del 11 de septiembre de 1973 la Unidad Popular había expropiado cerca de 4.400 predios agrícolas, que sumaron más de 6,4 millones de hectáreas. El viejo orden latifundista que había prevalecido por más de 400 años había llegado a su fin. En las dos décadas siguientes el modelo neoliberal irrumpió en el mundo rural, produciéndose el traspaso de la tierra a nuevos capitalistas, quienes modernizaron la producción agrícola y convirtieron en proletarios a los campesinos del campo.

5WRIGHT, Carolyne, In order to talk with the Dead, Para hablar con los muertosUniversity of Texas Press, 1993

6TEILLIER, Jorge, Muertes y maravillas: Poemas 1953-1954. Santiago, Chile, Editorial Universitaria, 1971, p. 13.

7HEIDEGGER, Martín, Interpretaciones de la poesía de Hölderlin, Barcelona, Ariel, 1983.

8 HEIDEGGER, M., Interpretaciones sobre la Poesía de Hölderlin, Ed. Ariel, S. A., Barcelona, 1983,p. 63.

9 HÖLDERLIN, Recuerdo, Poema (IV, 61 ss.), aparecido por primera vez en el Almanaque de las Musas de Seckendorft, el año 1808.

10ORTEGA Y GASSET, Historia como sistema, VI, p. 40, Revista de Occidente, Madrid, 1958.

11BARQUERO, Efraín, En artículo “Los Poetas de los Lares” escrito por Teillier y Compilado por Ed. Sudamericana como “Jorge Teillier, Prosa”, Santiago, 2001.

12Aquí, ante el peligro de concebir al hombre como un ser constituido fundamentalmente de pasado – “el hombre es lo que ha sido”-, cabe aclarar que en el marco de la concepción existencialista, tanto de Ortega como de Sartre, el hombre aparece también como proyecto y porvenir. En este sentido son clarificadoras las afirmaciones de Sartre en El Ser y la Nada, “Soy el ser por el que el pasado viene al mundo, pues para que ‘tengamos’ un pasado es preciso que lo mantengamos en la existencia gracias a nuestro proyecto hacia el futuro” (L’etre et le néat, p. 580), de modo que es el futuro el que decide si el pasado esta vivo o muerto.

13Aquí queda abierta otra reflexión, la de los “no lugares” y su relación con la absoluta simultaneidad –lo que en otro apartado llamo La era de la llegada generalizada-. Al respecto cabe decir, de manera sucinta (dado que el paso de lo real a lo virtual nos sitúa en otro imaginario), que “en la realidad virtual, la transparencia absoluta converge con la absoluta simultaneidad. Esta instantaneidad de todas las cosas en la información global es lo que –con Baudrillard –llama ‘tiempo real’. El tiempo real puede verse como el Crimen Perfecto (Baudrillard, J. Barcelona 2000) cometido contra el mismo tiempo: porque con la ubicuidad y la disponibilidad instantánea de la totalidad de la información, el tiempo alcanza su punto de perfección, que es también su punto de desaparición.” Y, esto por supuesto, porque un tiempo perfecto no tiene memoria ni futuro.

BAUDRILLARD, Jean, La Ilusión Vital, Pág. 57, Ed. Siglo veintiuno, Madrid, 2002.

14TELLIER, J. “Noreste”(Periódico de poesía, Santiago, 1989):’Tener nostalgia es tener patria en el tiempo’.

ROSI LÓPEZ ARTE

 

Texto aquí: parahablarconlosmuertos.pdf

Dr. Adolfo Vásquez Rocca

Artículo “Para hablar con los muertos. Poética de la memoria: Tralk, Heidegger, Teillier “, En Revista de Diseño Urbano y Paisaje, UNIVERSIDAD CENTRAL DE CHILE, FACULTAD DE ARQUITECTURA, URBANISMO Y PAISAJE, FAUP, ISSN 0717- 9758, Volumen III, Nº 9, 2006.
http://www.ucentral.cl/Sitio%20web%202003/Revista%20Farq/pdf/9_para_%20hablar%20_con_los_muertos.pdf

Ver:

EL REGRESO DEL “YO”; INTRODUCCIÓN AL EGO-ANÁLISIS DE JACOB ROGOZINSKI

Por Adolfo Vásquez Rocca

LA INFLUENCIA DE NIETZSCHE EN BATAILLE Y KLOSSOWSKY